Coágulos en la regla: ¿son normales?

No se sabe muy bien por qué en los anuncios de compresas la sangre de la regla se visualiza como un líquido azul.

La broma más común es que las protagonistas de los anuncios, seguramente sean de “sangre azul”. Pero es que ni si quiera nos valdría con que saliera un líquido rojo. Para empezar, porque la sangre menstrual también puede tener un tono amarronado según el día del periodo en el que se esté. En segundo lugar, porque el periodo no siempre es líquido, también suelen aparecer coágulos de sangre de diferente apariencia y tamaño.

Pero, ¿hasta qué punto la aparición de coágulos es normal?

Lo primero que hay que entender es qué son estos coágulos y por qué se producen. Lo explica Claudia Arispe Cornejo, ginecóloga en el Hospital Vithas Montserrat (Lleida). “Durante un ciclo menstrual normal se produce un engrosamiento de la capa más interna del útero llamada endometrio. Esta capa es la que se desprende cada ciclo durante los días de la menstruación y puede acompañarse de coágulos, que son producto de este desprendimiento”.

La experta define estos coágulos como “pequeñas masas formadas de un tejido sanguíneo llamado fibrina que pueden variar de tamaño”. La idea es que nuestro cuerpo, al detectar un sangrado fuera de lo normal, pone en marcha los sistemas de coagulación para evitar que tengamos un sangrado excesivo. Es por ello que no se trata de un síntoma de alerta, sino que significa que todo está funcionando como debe.

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Sin embargo, los coágulos sí que pueden ser un síntoma de alerta cuando, según la ginecóloga “hay un aumento excesivo en la cantidad de coágulos expulsados, una rápida formación, aparece una presencia continua durante el día de estos o hay un aumento llamativo en su tamaño”.

¿Y qué puede significar esto? Tal y como aclara Arispe “la presencia excesiva de coágulos durante la menstruación puede verse en casos de abortos espontáneos, desequilibrios hormonales, estrés o pérdida rápida de peso, problemas de coagulación de la sangre, alteraciones en el tiroides, etc.”.
Otra posibilidad es que el exceso de coágulos o el aumento de los mismos de deba también a “una primera señal de que existe alguna anomalía nivel de los órganos genitales. Por ejemplo, la presencia de miomas, pólipos endometriales, quistes de ovario o un engrosamiento excesivo de la capa interna del útero”.
Pese a ello  insiste en que no debe cundir el pánico por los coágulos en sí mismos, matizando que “no toda menstruación con coágulos significa necesariamente enfermedad, aborto o alteración”.

Y es que cada mujer tiene una menstruación diferente, por tanto no se trata de tener un tamaño o una cantidad de coágulos estándar, sino de conocer nuestra propia menstruación y saber reconocer cuando hay un cambio significativo en ella. “Esta es la medida más importante para detectar alteraciones que nos puedan hacer sospechar que existe algún origen y que debe ser estudiado”.

Respecto a qué hacer en el caso de que nuestros coágulos sufran alguna anomalía la experta recuerda que “siempre debe consultarse con el especialista”.

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