Claves para saber si estás haciendo el amor o es solo sexo

Dejando claro que una opción no es mejor que otra, todo depende de lo que cada uno busque, quiera y sienta, no existe duda de que no es lo mismo e, insistimos, ambas pueden vivirse de forma maravillosa, todo depende de tus preferencias personales. Pero, ¿cómo diferenciarlas? Os damos algunas pistas.

Cuando haces el amor está lleno de caricias, besos y pasión para daros placer mutuamente. Ponéis afecto y existe la conexión emocional. El ritmo es más lento, con movimientos sensuales, sintiendo la respiración e incluso el corazón del otro, con gemidos muy excitantes que os vuelven locos. Hacer el amor implica que las dos personas se tienen respeto mutuo y consideran los sentimientos y el placer de la pareja sexual. Es un deseo de comunicar de forma no verbal el amor que sientes por la otra persona y lo das todo.

El sexo es solo el acto sexual, no implica amor, todo es lujuria, similar a un polvo rápido o un rollo de una noche, donde el objetivo es más autocomplacerse. Las emociones involucradas son limitadas, es principalmente físico. No te confundas, un buen orgasmo no supone que hayas hecho el amor bien. Simplemente significa que acabas de tener buen sexo por medio de la estimulación física y con la emoción suficiente para lograr un orgasmo.

Handsome male and his lover

“Algunas personas diferencian el “hacer el amor” de “tener sexo” porque consideran que en la primera situación hay sentimientos y en la segunda no. Luego hay otras personas para las que “hacer el amor” es mantener, además, un encuentro lento. Objetivamente todo podría meterse dentro del mismo saco: el de los encuentros eróticos. Todo lo demás es subjetivo, por ello, no hay mejor truco o señal que uno mismo para considerar si estás haciendo una cosa u otra. Lo único que se necesitaría para distinguir entre ambas cosas, por lo tanto, es un diálogo interior”, señala la sexóloga María Esclapez. Para ella la pregunta clave es “¿Siento algo más allá del deseo y la excitación por esta persona?”

La experta da algunas pistas: si sientes que hay complicidad, implicación emocional y reciprocidad de emociones, y que por lo tanto, el encuentro no solo se basa en algo físico, podrías encajar a la perfección con cualquiera de las definiciones anteriores. Determinar una u otra es algo muy personal.

Por otra parte -añade Esclapez- hay quien prefiere no ponerle nombre a las cosas y simplemente disfrutar. Lo más recomendable es “dejarse llevar y vivir el momento. Tanto si hay emociones como si no, lo mejor es seguir disfrutando de ello sin pensar en qué es o dejar de ser. Tenemos la mala manía de etiquetar las cosas, siempre queremos tenerlo todo bajo control, y eso a veces no es bueno. Hay cosas que son prácticamente imposibles de etiquetar ni aun queriendo pero nos seguimos empeñando en ello. Es algo realmente frustrante. Si la persona está a gusto, los nombres son lo de menos”.

No hay duda de que en cierto sentido son sinónimos, porque ambos suponen tener relaciones sexuales, aunque uno implique la conexión emocional. Y también está claro que una opción no excluye a la otra, es decir, que habrá momentos con tu pareja para unas relaciones y otras veces para otras, y entra dentro de lo normal.

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