Cinco problemas de salud derivados de practicar mucho sexo

Practicar sexo puede tener algunas consecuencias en nuestro organismo nada agradables, más allá de contracturas por jugar a ser acróbatas de El Circo del Sol probando posturas imposibles, ciertos dolores en la entrepierna por pasarnos demasiado tiempo ‘gozando’ o las clásicas quemaduras en la piel provocadas por unas sábanas más de esparto que de raso.

Y no hablamos de Enfermedades de Transmisión Sexual ni de embarazos no deseados, sino de molestias a pequeña y mediana escala que sufren especialmente las mujeres después de demasiada diversión en la cama. Ojito, porque tu pene le pone, pero enferma.

1. Sobrecarga del sistema nervioso.

Después de una buena ronda de sexo duradero que incluya diferentes tipos de intensidades, ángulos y profundidades de penetración, cambio de posturas e incuso orgasmos variopintos –vaginales, clitoridianos e incluso anales–, el sistema nervioso de la fémina puede quedar completamente sobresaturado. El cuerpo comienza a liberar neuroquímicos mientras que sus vasos sanguíneos se dilatan, lo que hace que se sienta mareada e incluso sienta náuseas.

Ojo, porque estos mismos síntomas pueden darse en los varones en lo conocido como síndrome de la enfermedad post-orgásmica, donde ellos experimentan síntomas similares a los de un buen gripazo con dolores de cabeza y sensación de paliza muscular incluida. Y sí, todo esto por haber gozado de unos intensos y duraderos orgasmos.

2. Depresión.

Por lo general, el sexo suele ser un estimulante del buen humor. De hecho, se le atribuyen cualidades como la capacidad para disminuir la ansiedad y dejarnos relajados gracias a que disminuye la segregación de cortisol, conocida como la hormona del estrés.

Sin embargo, según un estudio realizado en 2011, cerca de un tercio de las mujeres aseguran haberse sentido deprimidas en alguna ocasión después de practicar sexo, especialmente si habían llegado al orgasmo. ‘¿Tan mal lo he hecho?’, pensarán muchos al ver sus rostros desencajados. No tiene nada que ver con que la sesión sea más o menos placentera. La realidad es que alrededor del 10% de las féminas se sienten regularmente tristes, ansiosas e irritables después de un acto sexual perfectamente agradable. Probablemente, tal y como explicaron los investigadores, debido al cambio hormonal que sufren después de alcanzar el clímax.

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3. Intensos dolores de cabeza.

Aunque se le atribuye la capacidad de paliar los dolores de cabeza transitorios mejor que cualquier analgésico gracias a que cuando practicamos sexo aumentamos los niveles de oxitocina o serotonina –hormonas conocidas como ‘del amor’ y ‘del placer’–, lo cierto es que puede causar el efecto contrario al esperado. Según advirtieron los expertos de la Sociedad Internacional de Cefaleas británica, la actividad sexual puede desencadenar dos tipos de dolores de cabeza: las molestias pre-orgasmo, consecuencia de la presión acumulada por una excitación sexual todavía no resuelta; y los dolores post-orgasmo, o lo que es lo mismo, una serie de explosivas molestias craneales que se producen justo después de alcanzar el clímax. Y no se quedan solos en esta teoría. Un estudio realizado en 2012 y publicado en el British Journal of Medical Practitioners, aseguraba que las mujeres que sufren de migraña son más propensas a experimentar este tipo de dolores cuando sienten placer, afectando aproximadamente a 1 de cada 100.

4. Alergias.

Dos cuerpos desnudos y sudorosos son el escenario ideal para que surjan alergias. Las sábanas o el perfume que lleve nuestro acompañante son dos clásicos, pero también son muchos los casos de féminas que sufren alergia al látex, espermicidas o ciertos lubricantes. Situación bastante complicada y molesta en lo que a relaciones sexuales se refiere.

Alternativas hay, pero ¿y si tuviese una reacción alérgica al semen? “En ocasiones el cuerpo de una mujer percibe las proteínas del semen como cuerpos extraños y esto puede causar irritación o ardor en la zona vaginal”, explica en ‘Men’s Health’ la doctora Jennifer Berman, quien asegura que incluso algunas podrían ser alérgicas a determinados espermas. No tiene por qué ser síntoma de una ruptura inminente, la reacción puede ir disminuyendo con el paso del tiempo a medida que ella se acostumbre a la composición química del semen de su pareja. Claro que mejor prevenir que curar, y antes de pasar un mal rato, está la opción de utilizar protección. Y sí, existe: si fuese necesario hay preservativos sin látex.

5. Amnesia.

Te resultará algo raro esto de olvidarte de un rollo de una sola noche, pero no hablamos de que los efectos del alcohol nos alteren la memoria y ¡ups!, no recordemos un nombre o un número de teléfono. El sexo puede hacer que ocurra radicalmente. Así le ocurrió a una mujer de 54 años que se presentó en el Hospital de la Universidad de Georgetown incapaz de recordar las últimas 24 horas de su vida, excepto que su amnesia empezó justo después de haber mantenido relaciones sexuales con su marido.

Su extraña experiencia, recogida en 2011 en la revista Journal of Emergency Medicine, fue diagnosticada como una amnesia global transitoria, una rara condición en la cual la memoria desaparece de repente y de forma temporal. Los investigadores creen que esta forma de amnesia puede ser provocada por un agotador esfuerzo físico, a menudo relacionado con un buen atracón de sexo cuando el cuerpo no está para esos trotes.

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