Cinco posturas para tener sexo en un jacuzzi sin riesgos

Hacer el amor en un jacuzzi, una piscina o una bañera de hidromasaje es sumamente atractivo. Sin embargo, la humedad, el calor y la imposibilidad de usa preservativo bajo el agua puede producir infecciones en tu vagina, erupciones cutáneas y hasta contagiarte de una ETS. Para que puedas dar rienda suelta a tu pasión en el medio acuático sin preocuparte por las consecuencias, te proponemos algunos ejercicios posturales que pondrán a prueba tu nivel de pilates.

1. La aleta de tiburón

Conocido comúnmente como cunnilingus acuático. Túmbate en una toalla y coloca las caderas en el borde de la bañera/jacuzzi/piscina. Abre las piernas y deja que tus pies cuelguen en el agua mientras tu pareja demuestra sus habilidades bucales. Si él se encuentra bien a remojo entre los chorros calientes, quizás podáis permanecer en esta postura durante un poco más de tiempo… ¿Tenéis alguna prisa?

2. Inmersión profunda

Puedes tener relaciones sexuales con penetración sin riesgo de infecciones si consigues mantener la vagina en la zona seca en todo momento. ¿Cómo? Qué él se quede dentro del agua, de pie o de rodillas, dependiendo de la altura del jacuzzi, mientras tú te tumbas en una toalla al borde de la misma y subes tus piernas sobre sus hombros.

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3. Free style

¿Quién dijo que fuera del agua estaríais secos? Tumbaos junto a la piscina y vaciad un frasco de lubricante cálido sobre pecho, piernas y genitales. Frotaos el uno contra el otro (dedicadle a este momento el tiempo que sea necesario) y después siéntate a horcajadas sobre él, guardando las últimas gotas de lubricante para dejarlas caer entre tus piernas. Será lo más parecido a estar en el agua, sin los riesgos de la humedad.

4. El patito de goma

No debes olvidar que el agua no impide que te contagies de una enfermedad de transmisión sexual o que puedas quedarte embarazada. Los condones no son buenos compañeros bajo el agua, se caen, se secan y el cloro puede romperlos. Así que aventurarse mar adentro con una caja de preservativos y un lote de lubricante… como que no. Mientras tu chico se sienta en el borde de la piscina con las piernas sumergidas, arrodíllate de espaldas a él con las piernas a cada lado de su cuerpo. De esta manera controlarás la profundidad de la penetración y el ritmo al que quieras ir, mientras tú disfrutas de las vistas del agua y él… de tu trasero.

5. El bote salvavidas

Si la bañera de hidromasaje es vuestra y sabéis que está perfectamente higienizada, con el pH está equilibrado y toda esa historia, qué demonios, ¡a desnudarse! Pero incluso si este es el caso, nada de penetración en el agua. Manteneos desnudos y a remojo todo el tiempo que os apetezca, pero cuando los preliminares empiecen a quedarse cortos… fuera. Envolveos en toallas limpias y cálidas, echad mano del lubricante y todo lo que os haga falta, y adelante, a cumplir con vuestras fantasías acuáticas sin riesgos.

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