Cinco posturas para dominar el arte de la ‘nalgada’

No hay que ser ‘sadomaso’ para dar una cachetada en el culete en un momento determinado del sexo, lo importante es saber cómo y cuándo. La próxima entrega de ‘Cincuenta sombras de Grey’ (‘Cincuenta sombras liberadas’) se estrena en un mes. Si quieres estar preparado para lo que se te viene encima y estar a la altura de las exigencias de tu pareja… toma nota de estas posturas de sumisión para principiantes.

Antes de nada dejemos las cosas claras. Una nalgada es, según el diccionario, 1. Golpe dado con las nalgas, 2. Golpe que se da en la nalga de una persona con la palma de la mano. Dicho esto, asegúrate de que quieres someterte a este juego y que no te importa que se te quede el trasero rojo durante un buen rato. También convendría que acordases con tu compañero una palabra de seguridad en caso de que te duela más de la cuenta, y pídele (si es necesario) que te llene de atenciones, abrazos y mimos cuando haya terminado. No queremos problemas.

1. La mano firme

Para empezar, vamos a probar con un clásico: un azote por haber sido una ‘niña mala’. Túmbate de nalgas sobre las rodillas de tu pareja, pero haz sonar unas bolas chinas o un juguete vibrador ahí abajo para que cada golpe te provoque una ligera sacudida. Si además de esto tu compañero desliza una de sus manos hacia tu vagina para acariciar suavemente tu clítoris entre las palmadas, te aseguramos que te perderás de la mejor manera.

2. Los bongos

Añadir la penetración a una nalgada hace que el juego sea aún más gratificante. Él se sienta en una silla mientras tú te pones sobre su regazo, introduciendo su pene en tu vagina. Una vez ‘enganchados’, inclínate hacia abajo hasta que tus manos se apoyen en el suelo. Levanta las caderas y pídele que acaricia tu trasero con la intensidad que le pida el deseo.

Couple in a sexy role playing game.

3. El azote del mono

Que tu chico tome el control de la escena sexual puede hacerte experimentar un estado trascendental de placer y dolor que, muy probablemente, querrás seguir descubriendo después de este primer contacto. Recuéstate en su regazo con las rodillas dobladas de manera que tu trasero quede expuesto, en manos de tu pareja. Pídele que te golpee suavemente con la mano, y que poco a poco vaya subiendo el nivel con un flogger, una espátula, o lo que quiera con tal de darte una sorpresa más ‘fuerte’. Si es tu primera vez, dile que alterne el dolor con una caricia suave o un trabajito manual de esos que te gustan.

4. Stand by

Superado el nivel principiante, vamos a probar con un juego de roles: amo y sumisa. ¿Estáis preparados? Túmbate en el respaldo de una silla boca arriba y pon las piernas por encima de tu cabeza, apoyadas en el respaldo. De esta manera tu culete quedará completamente a disposición de tu compañero (perdón, dominante), quien usará todo tipo de instrumentos desde detrás del sofá para llevar a cabo sus nalgadas. Si la sumisa quiere tocarse durante este juego podrá hacerlo, pero sólo cuando el amo le dé permiso. Y va a tener que mendigarlo…

5. El perro en la mazmorra

La postura del perrito es ideal para poner en práctica el arte de la nalgada. Ponte en posición, pero esta vez prueba a apoyar la cara en una almohada para experimentar la embestida de tu compañero más vívidamente. Pídele que alterne los golpes punzantes con embestidas profundas. Un vibrador bien colocado y esporádicamente utilizado agregará un toque de ‘tormento’ exasperantemente placentero.

Click aquí para cancelar la respuesta.