Cinco posturas del kamasutra gay

Las posturas sexuales permiten diferentes tipos de interacción. Algunas liberan las manos, otras proporcionan un empuje extra al balanceo, otras facilitan el contacto visual… Hoy hablaremos de los diferentes niveles de profundidad penetrativa que ofrecen estas cinco posturas para el sexo anal.

La cuchara: en esta postura el activo se sitúa a la espalda del pasivo, ambos en vertical sobre uno de sus costados. Desde atrás, el pasivo levanta la pierna que no apoya sobre el suelo (o la cama) logrando la máxima dilatación del esfínter sin esfuerzo. Los músculos de la zona se encuentran relajados en esta postura y facilitan mucho la penetración. Nivel de penetrabilidad: es la mejor postura para culetes vírgenes o  penes de grosor XL en adelante.

A horcajadas: en algunos lugares la llaman el “anillo de fuego”. El activo está tumbado boca arriba y el pasivo es quien dirige la penetración. Si se sienta en cuclillas, facilitará la entrada y, una vez dentro, puede apoyarse sobre las rodillas o sobre sus pantorrillas. En esta postura es el pasivo el que dirige la penetración y marca ritmo y movimientos. En un segundo momento, el pasivo puede levantar un poco el trasero y dejar que el activo marque el ritmo de la penetración mediante movimientos pélvicos. Nivel de penetrabilidad: ya has follado antes pero no mucho y tu ano aún necesita entrenamiento. Ideal para quienes quieren explorar su próstata.

Gays

El perrito: la típica “a cuatro patas” que puede variar en grados de elevación del culo o de inclinación de la espalda pero, en todas ellas, el ano queda expuesto a la acometida trasera del activo que sería el principal motor del movimiento. Habitualmente, sujeto por las caderas, el pasivo también puede colaborar con el penduleo y según el ángulo de abertura de sus piernas, la penetración será sentida más o menos intensamente. Nivel de penetrabilidad: necesitas un cierto entrenamiento previo si bien es cierto que, con una buena separación de las piernas, puede ser muy gozosa desde el minuto 2.

Los dos pilares: si el pasivo, en la postura anterior, se yergue hasta situarse en posición vertical, quedando ambos de pie y penetrándose por la espalda, estamos haciendo esta nueva postura (o, como la “cuchara” pero de pie). Los “dos pilares” facilitan los besos, las caricias y el juego con la lengua sobre los cuellos. Nivel de penetrabilidad: necesitas haber entrenado bien el ano antes de sentir placer en esta postura porque la musculatura de los glúteos tiende a cerrar el anillo en esta posición.

El pollo asado: en realidad es una variante del misionero con la diferencia que, al tratarse de sexo anal, para hacer el ano accesible en esta postura, el pasivo debe abrir las piernas y subirlas de forma que parece un pollo “al ast”. La penetración es profunda e intensa porque todo el peso del activo se apoya sobre su polla (¡rima!), de forma que la intensidad de la penetración es alta. Nivel de penetrabilidad: probablemente una de las más intensas para ambos y que necesita buena práctica antes de que un pasivo la pueda llegar a disfrutar. Eso sí, cuando lo consigue se convierte en su postura favorita por la intensidad de las sensaciones sobre la próstata y porque permite el contacto visual, las caricias y todo tipo de toqueteos y juegos.

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