Cinco motivos por los que deberías dar una oportunidad al condón femenino

Das por sentado que no es para ti, que tienes más que suficiente con el preservativo masculino, y lo dices porque todavía no has probado el condón femenino y has experimentado en tu propia piel sus múltiples ventajas. El sex coach y sex-blogger Ubal Araque, que se encuentra estos días precisamente enfrascado en la prueba de diversas marcas de preservativos femeninos para el ano, se declara prescriptor de un método anticonceptivo que a menudo consideramos menor, y que puede ser la clave para solucionar algunos de nuestros problemas sexuales más comunes. Aquí van cinco motivos por los que deberías, al menos, darle una oportunidad.

1- NO CORTA EL ROLLO. Así como el momento en que hay que parar máquinas para que el hombre se ponga el condón suele suponer un anticlímax que en ocasiones no se logra superar, no ocurre lo mismo con el condón femenino. “Es erótico a más no poder, ya que el hombre se lo puede introducir a la mujer mientras le estimula la zona, empezando por el clítoris”, apunta Araque, de manera que continúa alto y ponerse el preservativo pasa a ser un juego sexual más.

Couple having sex

2- PARECE QUE NO EXISTA. Atención a la metafísica del condón femenino, que es un punto importante para decantarse por su uso. Este preservativo no se ve, se encuentra en el interior de la vagina, de manera que en el momento de la penetración da la sensación de que no está. Al parecer, asegura Araque, “suele ser muy excitante para la pareja ver que está habiendo una penetración sin ningún tipo de protección, aunque no sea así en la práctica”. Porque eso sí, no nos engañemos, en la práctica el contacto con el látex se sigue sintiendo del mismo modo que ocurre con el preservativo masculino.

3- SI TU PARTNER NO ES UNA FIERA EN LA CAMA, PRUÉBALO YA. Veamos. ¿Quién no se ha encontrado alguna vez con una pareja o amante que detesta los preservativos? El aro les aprieta, el parón para ponerlo les provoca bajón o el solo contacto con el látex hace que aquello pierda toda su firmeza. Otros, por el contrario, son incapaces de eyacular con el condón puesto, y así sucesivamente. Si nuestra pareja pasa todo ese tipo de penurias con los preservativos y la flacidez se encuentra siempre al acecho, es hora de cambiar al femenino y disfrutar del sexo como nunca.

4- ES FLEXIBLE. Es más largo que el preservativo masculino, y “a medida que se produce la penetración se va estirando, lo que hace que sea más cómodo para ambos miembros de la pareja”, afirma Araque. El preservativo femenino no aprieta a nadie, lo que debería ser razón suficiente para darle una oportunidad.

5- SE PUEDE UTILIZAR TAMBIÉN EN EL ANO. “Y va de fábula”, asegura Araque.

Por último, instamos al sex coach a que se moje y nos recomiende cuál es para él el mejor anticonceptivo, dado que el debate está siempre sobre la mesa, aquel que no solo proteja de los embarazos no deseados sino también de las ETS. Y nos da una respuesta inesperada que vale la pena reproducir aquí, ya que al fin todo esto se trata de vivir plenamente nuestra sexualidad y conocer sus recovecos, sin quedarnos “en una visión simple y mercantilista del acto sexual”. Araque asegura que el mejor método anticonceptivo es, en muchas ocasiones, “olvidar el maldito coitocentrismo y ampliar nuestra visión del sexo: buscar nuevas fuentes de placer que no se encuentran por fuerza en los genitales, investigar por completo el cuerpo de la otra persona”.

Este ejercicio, según la propia experiencia de Araque y buena parte de sus clientes, “hace que el sexo sea tan placentero y tan inesperado que no sea necesario utilizar ningún método anticonceptivo”. Y es que, “una buena comida de pies, y no soy fetichista, puede ser más placentera que una comida de polla”. ¿Por qué no probar?

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