Cinco lugares de la casa donde no habías imaginado tener sexo (y puede ser espectacular)

La cama es el lugar donde practicamos sexo con más frecuencia: es la garantía de una experiencia cómoda y que no escapará de nuestro control. Después de ella, el sofá e incluso la mesa de la cocina o la encimera se sitúan entre los primeros de la lista de los más frecuentados. La ducha es un espacio menos tradicional, pero tampoco nos pilla de nuevas. Esta lista va más allá: enumeramos cinco lugares de la casa mucho menos explorados. Tanto es así, que es posible que ni te hayas parado a pensar antes en la cantidad de opciones que ofrecen.

1. Las escaleras
Un lugar que concede numerosas posibilidades y muy variadas: Permite practicar un sexo cercano e íntimo cuando se comparte escalón, ya sea de frente, sentados uno sobre el otro, o con la mujer de espaldas, a modo de sillita. Pero también es posible sumarle un extra de peligrosidad cuando entran en juego el resto de escalones y se le añade ritmo a la actividad. Ideal si vivís en un duplex y algo más atrevido si debéis esperar a una hora en la que apenas haya movimientos en el portal.

Couple going upstairs to the bedroom

2. La ventana
La posibilidad de que alguien os observe desde fuera introduce el morbo en el juego. El vértigo cuando la vivienda es alta y el aire fresco sobre los cuerpos desnudos, unidos a lo novedoso de la experiencia, pueden resultar especialmente motivadores. Pero no nos engañemos: es preferible que las vistas y la situación de la ventana garanticen un mínimo de privacidad y confianza, para que durante el acto podamos sentirnos cómodos. La posición más relajada dejaría a la mujer de espaldas a él y permitiría a ambos disfrutar del paisaje; la más complicada, incómoda y arriesgada (por favor, que no implique tentar a la suerte) le obligaría a sentarse sobre la repisa o el marco, con sus piernas envolviendo al hombre.

3. El garaje
En este caso participan la oscuridad y ese elemento riesgo que acompaña a cualquier lugar con acceso a más personas de las que están convocadas. No nos referimos a un parking público, sino a un espacio más controlado, del que conozcamos ciertas rutinas: nos sirve el garaje de la comunidad, donde tengamos más o menos contados a los vecinos que entran y salen, y donde los escondites no sean un secreto. Si vuestro coche está aparcado, podréis utilizarlo como apoyo o asiento, eso ya a vuestro gusto.

5. El armario
Dispone de muchos más elementos participantes de los que habrías imaginado: la barra superior como sujeción, las estanterías interiores o las puertas como apoyo, los cajones como asiento… Y lo mejor de todo: el espejo, uno de los accesorios caseros que cuenta con mejor aceptación. Una perspectiva diferente de tu pareja practicando sexo, el reflejo de las sensaciones ajenas y de las propias, la observación casi externa del placer que vive la pareja en la intimidad… Las posibilidades son casi ilimitadas, y casi seguro que no te lo habías planteado.

6. El recibidor
Lo mejor de esta opción es que no necesita preparaciones. Ni siquiera es preciso haberlo imaginado antes como escenario. Puede utilizarse como lugar sorpresa para la pareja recién llegada a casa. ¿Cómo resistirse a la espontaneidad y la novedad del juego con todo lo que nos quejamos de la rutina? Las posibilidades, eso sí, son más limitadas por la falta de elementos: prácticamente todo lo que surja tendrá que suceder de pie. La pared, el mueble de la entrada y algún perchero serán de los pocos aliados de la pareja en ese espacio.

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