Cinco ideas para una noche increíble con tu pareja con cosas que todos tenemos en casa

Tal vez estas ideas no estén a la altura de una película de Hollywood, pero con menos postureo también se disfruta. Seguro que encuentras en alguna de estas cinco ideas alguna que os haga pasar un rato diferente.

El chocolate
Qué mejor que el sustituto oficial del sexo para dar un extra de placer a vuestro encuentro. Preferiblemente líquido. En su versión caliente despierta el apetito; como sirope invita a persistir con la lengua y los labios en cada trozo de piel; en helado estremece y se extiende con facilidad.
Puede que los aceites comestibles resulten menos pringosos y manchen menos, pero también ese punto de suciedad y desorden momentáneo aporta un extra de morbo. Incluso las mentes más maniáticas pueden saltarse las normas por un día: colocad sábanas o cualquier otro protector para el sofá, la cama o la alfombra y simplemente… Disfrutad del chocolate.

Sexy young heterosexual passion couple embracing under the shower

La ducha
Resulta casi imposible que dos cuerpos desnudos permanezcan juntos bajo la ducha sin tocarse. El agua anima a las manos a resbalar por el cuerpo del contrario, y ese roce activa las ganas y descontrola las formas. Olvídate del romántico baño de espuma con pétalos de rosa: la experiencia se parecerá muy poco a lo que esperas. En esto de la reactivación del deseo, la ducha es mucho más efectiva por lo espontánea. Además, todo lo que venga después del abrazo será mucho menos complicado y fluido que dentro de una bañera.

El Body Milk
Puede que no sea el producto más útil en los momentos de intimidad, porque se absorbe casi inmediatamente y porque espero y confío que a nadie le pase por la cabeza utilizarlo como lubricante. Pero a falta de un buen aceite de masajes o un bodegón de geles de colores, sabores y texturas, al menos nos servirá como excusa para iniciar el toqueteo. Colocaos sentados sobre una superficie confortable, sitúate de frente a su espalda y extiende la crema con tus manos, con movimientos circulares. Ve alargándolos hacia su pecho, hacia su abdomen, y ve incidiendo cada vez más con tus dedos en su piel, apretando pero sin intentar clavarlos. Utiliza luego el resto de tu cuerpo para continuar extendiendo la crema por el suyo. Lo demás llegará solo.

Una mesa
Cuántas veces has querido imitar el pronto inconsciente de un amante de película, que arrasa con todo lo que hay en la mesa, sube energéticamente a la muchacha sobre la mesa y le hace el amor sin acordarse del mantel, el frutero o las figuritas de porcelana… Pero, a la hora de la verdad, la mayoría somos incapaces de dejarnos llevar. El día que nos sentimos innovadores, desplazamos cada objeto apoyado con cuidado hasta otro lugar seguro. ¿Pues sabéis qué? Que menos es nada. Que el simple hecho de utilizar la mesa, la encimera, la lavadora o cualquier otro lugar que nos saque de la cama activará esa sensación de momento especial. A veces se nos olvida que hubo una época en la que las ganas surgían en cualquier parte.

Un juego de mesa
Los retos son más divertidos cuando hay una recompensa en juego… Quien diga que está demasiado visto eso de quitarse prendas por cada partida perdida debe de contar con una vida sexual envidiable y con un entorno mucho más activo que el mío. Haberlo visto en 500 películas no es lo mismo que haberlo experimentado. Abandona esa postura crítica, sé receptivo y simplemente disfruta. Quien más partidas gane, elige premio.

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