Cinco cosas que piensan ellos cuando las mujeres no llegan al orgasmo

¿’Fracaso total’ o ‘como de costumbre’? Según las estadísticas, las mujeres alcanzan el orgasmo en un porcentaje excesivamente menor que los varones. Y si piensas que exageramos atento a los datos que desveló una encuesta realizada por el Instituto Kinsey de la Universidad de Indiana: apenas el 61,6% de ellas alcanzan el orgasmo ‘en ocasiones’, frente a un holgado 85,5% de hombres que quedan satisfechos.

Es cierto que para ellos es más sencillo prever e incluso, acelerar la llegada del éxtasis final, pero alcanzar la meta a solas no siempre es plato de buen gusto. Al fin y al cabo, se supone que en la cama nos coordinamos en equipo y alguien se ha marcado un fuera de juego inesperado.

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Cada persona es un mundo, y puede que alguno piense en nubes de algodón o en que tiene que bajar la basura, quién sabe. Pero estos son cinco pensamientos comunes que muchos varones tienen cuando se acuestan con alguien y se dan cuenta de lo que está pasando, o, más bien, de lo que no está pasando: una vez más, ella no ha tenido ningún orgasmo.

1. Algo pasa en mi pene.

Y es bastante malo. Algunos hombres asumen automáticamente la culpa y en cuanto se dan cuenta de lo ocurrido, empiezan a plantearse lo que han podido hacer mal. Las excusas de su acompañante de cama les vienen dando igual: no se creen que tengan un mal día, que estén estresadas, les duela la cabeza o aseguren que ‘ha estado bien de todas formas’.

Estos se toman la ausencia del orgasmo femenino como algo personal y culpan directamente a un fallo imperdonable de su miembro viril, a no haber sido capaces de llevar el ritmo adecuado o a la escasez de caricias en determinados puntos clave. Menos lamentos y más resolución de conflictos que aún se puede hacer algo.

2. La culpa no es de nadie.

Ante todo, diplomacia en el dormitorio. Piensan otros. “Ambos lo hemos intentado y, lamentablemente, ella no ha podido disfrutar tanto. Pero claramente no era la intención de ninguno de los dos que el encuentro acabase así”, se dicen mientras observan que ni siquiera se habían quitado los calcetines.

3. Así son las cosas, si ellas casi nunca llegan.

Hay quienes entienden que sus múltiples orgasmos –no necesariamente en una misma sesión– y la ausencia de ellos en las mujeres es de lo más normal, como quien dice, algo natural. Lo que no deben pensar es si esto de quedar sexualmente insatisfechas también les ocurrirá a ellas cuando se masturban en soledad, buscando la postura que más les gusta y sin saltarse ni uno de los recovecos que más le excitan. Ehem.

4. Menudo fracaso, ¿me perdonará?

Está bien ser consciente de que se puede mejorar, pero siempre es más saludable pensar un ‘progresa adecuadamente’ que un ‘suspenso y expulsión’. En lugar de huir de la escena o hacerte una bola en la cama y fustigarte porque ella se ha quedado a medias, pregúntale qué puedes hacer la próxima vez para que no vuelva a ocurrir.

5. Esto no puede acabar así.

¡Bravo por ellos! Hay quienes se dan cuenta de que ella ha estado animando la sesión de sexo para que él disfrutase sin sacar casi nada a cambio, y deciden ponerle remedio de inmediato. Nadie está pidiendo erecciones infinitas ni una repetición de la jugada al instante: algo de sexo oral o probar con la masturbación pueden ser las mejores herramientas para conseguir un equilibrio de placer en la cama.

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