Cinco consejos para salir del armario

La pregunta no es si has salido del armario, sino ¿cuántas veces has tenido que hacerlo? Esta pregunta quizá sorprenda a los heterosexuales, pero este rito de iniciación (o de liberación para muchos) del mundo LGTB no sólo incluye la propia aceptación y reconocimiento, sino que con cada persona que interactúas y en cada nueva situación, se te plantea la opción, cuando no necesidad, de tener que salir del armario. Y así, al más puro estilo de El día de la marmota, tendrás que repetir tu salida una y otra vez.

Cada uno tiene una fórmula más o menos acertada, aquí tu experiencia es la que prima. Pero si aun no lo has hecho o no se te ha dado muy bien hasta ahora, aquí van algunos consejos que te serán muy útiles para salir del armario (y a ser posible, con cierta dignidad).

1. Estar segura/-o de ti misma/-o. La autoestima juega un papel muy importante aquí. No sabes a qué tipo de respuesta te vas a enfrentar, pero en algún momento puedes encontrarte con alguna negativa. Si además esa respuesta proviene de un ser querido puede resultar muy duro. Sé fuerte y ve preparada/-o.

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2. La información es poder. Muchas personas se sienten reticentes a la noticia que le acabas de dar y probablemente se sientan inseguros y tengan muchas dudas. Años de prejuicios actúan en tu contra. Ofrecerles información y resolver las dudas hará que la incertidumbre baje y haya más espacio al entendimiento. Si quieres tener más información, puedes acudir a asociaciones LGTB, Centros Jóvenes de Anticoncepción y Sexualidad (CJAS) o recursos de tu Comunidad Autónoma.

3. Sigues siendo la misma persona. Recuérdales que no cambia nada el hecho de que te acuestes con uno u otro sexo, seguirás siendo la misma persona y la relación entre vosotros no tiene por qué cambiar.

4. No discutas. Puedes escuchar cosas que quizá no te gusten, pero discutir sólo provoca que se pueda abrir una brecha entre vosotros. Tú has llevado un proceso de aceptación que te ha llevado tiempo, puede que incluso años; ellos necesitan también un tiempo para hacerse a la idea. Sé paciente, escucha, resuelve dudas. Y si entran en el terreno de la descalificación, mejor vete y volver a retomar el tema si te apetece más adelante.

5. Elige el momento adecuado. En medio de una discusión no es el mejor de los momentos. Selecciona un ambiente tranquilo, agradable, donde podáis tener privacidad para poder hablar, llorar, reír o lo que haga falta. Un sitio donde estéis cómodos es primordial.

Después de tomar todo esto en consideración no debemos olvidar que cada persona es un mundo y tendrás que adaptar el mensaje a cada uno. Las respuestas pueden ser variopintas, desde las personas que ya se lo imaginaban y lo aceptan sin problemas, hasta las que muestren un profundo rechazo. Es un proceso largo y duro, pero finalmente acabarás rodeándote de quien te acepta. Esos son los que realmente merecen la pena.

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