Cinco beneficios de llevarte la risa… a la cama

Si la comunicación une, qué decir de la risa: nos relaja, se genera complicidad, buen rollo… en fin, todo son ventajas para la pareja. Pero imagínate además llevarte esa risa a la cama: lo más. Además, el sentido del humor es uno de los mayores afrodisíacos en el sexo, de hecho, son muchas las mujeres que valoran que el hombre sea divertido y que tenga un sentido del humor inteligente.

Llevarse el sentido del humor a la cama es más que necesario, sobre todo si se dan situaciones vamos a decir, un tanto embarazosas. Te damos unos truquillos para poner en práctica y que la cama sea un escenario de pasión y también, de risas porque en definitiva, la risa une:

Gatillazos varios: oh, la cosa iba bien y de repente, todo se viene abajo, y hablamos en un sentido bien literal. Bien, pues en lugar de hacer de esto una tragedia griega que, para qué nos vamos a engañar, no lo es, quita hierro tirando del humor. Primero, liberarás estrés (que seguro habrá tenido que ver algo en ese súbito bajón) y seguro que con buen humor todo volverá a la normalidad pasado un tiempo prudente. La risa hace que la ansiedad vivida en un momento determinado se reduzca así que ya sabes, ¡dale a la mandíbula!

I love when he's kissing of me neck

Ruidos y fluidos que no estaban invitados: chica, todos somos humanos y nadie está libre que, en un momento de pasión, salga un pedete (muy habituales después de un buen rato de penetración vaginal, por ejemplo), un eructo porque quizás comiste algo un poco pesado, etc… Pues aunque en el momento pienses “tierra, trágame”, sigue pensándolo pero echa mano de un comentario ingenioso. Verás como el mal trago pasa mejor.

Habéis discutido o pasáis por un momento delicado: la convivencia genera roces (ojo, estamos hablando de pequeños problemas, no de dramas). Hablarlo es fundamental y tratar de reírse de ello, también. La risa libera endorfinas y te hace sentirte automáticamente mejor: si te reconcilias condimentado de unas risas, el sexo te sabrá aún mejor.

Para reír mejor en pareja, aprende a reírte de ti mismo: no hay nada más sano que la autocrítica y ser capaz de reírse de uno mismo, y más cuando uno mete la pata en la cama o fuera de ella.

Haz el payaso: añade el humor a tus preliminares, ya sea con caricias y buscando las cosquillas en el cuerpo del otro o a través de juegos. ¿Qué no crees que tu físico dé para hacer un striptease? Fuera complejos: echa mano de complementos fáciles, pon música y hazle un divertido desnudo integral a tu pareja. Podéis probar a que cada uno tenga su turno. Verás que después, en el cuerpo a cuerpo, os pillaréis aun con más ganas.

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