Cinco accidentes sexuales de los que salir ileso (o casi)

El sexo es divertido, lo sabemos. El sexo es bueno para la salud, lo dice hasta la ciencia.  Pero en otras ocasiones, el sexo puede darnos algún que otro disgusto. No, no estoy hablando de embarazos no deseados o ITS no planificadas, que también. Ni si quiera de ese terrible momento en el que te despiertas junto a alguien con quien no hubieras compartido ni el metro (horror). Estoy hablando de esos accidentes sexuales, que a todos nos han pasado, y que en gran medida, con pensar un poco más con la cabeza, y menos con los genitales, habríamos evitado.

1. El condón roto: Sí, los condones se rompen, porque nada en la vida es perfecto. Pero en un gran porcentaje se rompe porque no los usamos bien. Algo tan simple como saber apretar el depósito de la puntita mientras lo deslizamos, para que no quede aire, puede ahorrarnos disgustos y píldoras poscoitales. Por cierto, lo de ponerlo con la boca puede resultar sexy, pero también peligroso, cuidadito con los dientes.

2. Conectar hasta enredarnos: Los piercings siguen de moda. Y además de por estética, se llevan en los genitales por placer, por eso de que al cruzar las piernas en el autobús da gustito. Sin embargo, si la cosa va de divertirnos, mejor evitarlos a la hora del coito, porque: a) podemos romper el preservativo y jorobar el momento b) podemos coincidir con otro fan de los piercing y quedarnos enganchados (sí, ha pasado).

3. Arañazos invisibles: La higiene y la pasión no deben ir reñidas. Si bien muchas veces nos encanta despertarnos con marcas de guerra, como arañazos en nuestra espalda, no deseamos el dolor de arañazos en nuestras partes más íntimas. Córtate las uñas pero no te cortes con el lubricante.

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4. El desastre masturbatorio: En las tiendas eróticas cada día hay más productos para todos los gustos, de todos los colores y también con variedad de precios. Entonces, ¿por qué seguimos siendo amigas de zanahorias y pepinos? ¿Por qué más de uno ha tenido un desastre con el frenillo y el cepillo de dientes eléctrico? Por cierto, para las aventuras anales hay que asegurarse de que lo que entra, pueda salir, para no alarmar a los médicos con radiografías curiosas en urgencias. ¿Qué tal si pruebas con bolas, no las chinas sino tailandesas?

5. Romper todo, hasta el miembro: En un arrebato de pasión podemos tirar las cosas del escritorio, romper las medias, las bragas, pero lo que podemos quebrar también es el pene. Totalmente cierto. La llamada “fractura” de pene (aunque este no tenga hueso) suele producirse en el acto sexual, con el pene en erección, ante una mala postura o un movimiento brusco en la penetración, llegando a escuchar incluso un chasquido al doblar el mismo. El sonido, en realidad, es una ruptura de la túnica albúginea, y en este caso, sí o sí, deberás ir cuanto antes a urgencias.

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