Cambiemos el porno desde dentro

Durante estas últimas semanas no he parado de recibir críticas por parte de ciertos frentes feministas en referencia a mi trabajo y en general, a la pornografía. Que si las chicas sufren abusos, que si se representan prototipos de belleza enfermizos, que si se idealizan modelos de conducta destructivos y toda esa larga retahíla de reproches que creo que a estas alturas del partido conocemos de sobra. Una fracción de esta reprimenda tiene toda la razón del mundo, pero una gran cantidad de la información que se expone públicamente está basada en ideas preconcebidas, generalizaciones y estereotipos que llevan años asentados en el imaginario popular. En parte por querer presentar a las actrices porno como víctimas del abuso y en parte, porque la información que hay sobre el sector es fragmentada y poco fiable.

Dejando esto claro como punto de partida, soy la primera que piensa que la pornografía actual necesita un lavado de cara urgente. Eso sí, para que salgamos victoriosos en la lucha tenemos que tener claro cuáles son nuestras armas y de que manera nos hemos de quejar para ser oídos. Porque lanzar críticas a mansalva y crucificar el cine X no sirve absolutamente de nada si no tenemos un plan de acción para que el contenido que se distribuye pueda evolucionar. Tengamos claro que por muy machista que sea, el porno va a seguir existiendo así que centrémonos en mejorarlo en vez de en tirarle piedras con los ojos cerrados.

La pornografía es un negocio, y como en cualquier empresa aquí lo que se busca es sacar dinero. Si por el camino representamos los ideales feministas, nos cargamos los roles de género y le sacamos el dedo del medio al patriarcado, pues genial y de mil amores, pero no podemos olvidar que lo que rige cualquier mercado es la ley de la oferta y la demanda. O dicho de otra manera: quien paga, elige. Porque las productoras quieren clientes, y los usuarios quieren ver sus fantasías representadas en pantalla. Si trescientos mil espectadores deciden poner su dinero en una plataforma de distribución para ver a una rusa pequeñita estrujada entre cinco sementales, este será el tipo de escena que se rodará, por muy racista o heteropatriarcal que sea.

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Por este mismo motivo, me hace gracia que la gente que no paga por porno se queje de que el cine X es machista, misógino y perpetúa unos ideales que no son para nada saludables. Esto es como no ir a votar en elecciones y luego pasarte todo el año quejándote de que el presidente es una mierda. ¡Pues claro que es una mierda, si sólo los cuatro de siempre han ido a las urnas!

Si queréis que la industria se renueve, cambiémosla desde dentro. Si tanto os molestan las productoras que proclaman ideales machistas, pagad por contenidos de calidad y dad vuestro dinero a aquellos directores que se esfuerzan en crear pornografía ética. Los que respetan a sus actores y actrices y ponen especial hincapié en mostrar otros modelos de conducta sexual.

Porque la única manera de equilibrar la balanza es haciendo ver a los jefes de ahí arriba que hay una demanda grande de otro tipo de contenido. Que el público quiere ver otras cosas. Y como esto es un negocio, si trescientas mil personas claman por ver porno ético, se os servirá con cariño y en bandeja.

En este momento de mi discurso saldrán unas cuantas de vocecitas diciendo “¡Pero es que eso no existe!” “¡No hay porno de calidad!”. Mentira cochina. Será que vosotros no lo habéis encontrado.

Aquellos que juzgáis la industria al completo basando vuestras ideas en lo que habéis podido consumir en los tubes gratuitos (Xvideos, XHamster, YouPorn, PornTube…) no tenéis ni idea de por dónde van los tiros dentro del negocio. Esto es el equivalente a decir que odias la carne y todos los filetes dan asco porque te comiste una hamburguesa en el McDonalds. Si vas a las plataformas que piratean videos estás consumiendo la morralla, los restos del pastel. Lo bueno se paga.

¿No sabéis por dónde empezar? XConfessions, Sexart, las CrashPadSeries, Trouble Films, BlackMind Studios, Four Chambers, Beautiful Agony, I feel myself, Abbywinters, Virtual Real Porn, Kink, Naughty Natural, Joybear…¡Ahí tenéis unos cuantos!

No nos engañemos: prácticamente todos los lectores de este articulo consumen pornografía y basándome en las estadísticas, muy poquitos de vosotros estáis pagando por el producto que veis.

Si queréis que las cosas cambien, es vuestro turno de mover ficha.

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