Burusera, o cómo vender tus bragas usadas

El negocio de la compra venta de bragas y más lencería se ha popularizado hasta el punto de que hay quien vive de ello. Miles de usuarios de todo el mundo compran y venden su ropa íntima a cambio de dinero o excitación.

Burusera procede de un tipo de tienda en Japón  donde las mujeres jóvenes venden sus bragas usadas. “Buru” (buruma-s en japonenglish) significa bragas,  “sera” significa “seller”. Este tipo de fetichismo consiste en experimentan excitación sexual a través del olor.  A pesar de que tuvo su momento de esplendor en el Japón de los 80, es un fetiche que se ha extendido por medio mundo y que ha llegado también a nuestro país. Cuando las chicas entregan sus bragas al comprador en el acto, se llama Namasera y la prenda se revaloriza hasta diez veces.

Estos artículos deben ser de los pocos que usados, adquieren más valor que nuevos, ya que las bragas usadas pueden venderse a 40, 70 y hasta 100 euros, dependiendo de quién las venda y su uso. Es decir, cuanto más usadas estén, más caras cuestan. Como lo leen. En algunos casos, si han sido usadas durante la menstruación también tienen un precio especial.

Sexy bras on the bed

Como si de un capítulo de ‘Black Mirror‘ más se tratara, ya hay webs que comercializan estos productos y en los que aparecen imágenes de las propietarias (sólo de su cuerpo) y de la ropa sin usar y a posteriori. En Panty Deal te puedes registrar y comprar o vender lencería de manera anónima. Entre los usuarios, una de las vendedoras comenta “nunca pensé que habría tanto dinero entre mis piernas”.  O la siguiente: “Eso es una locura, ¡gané 560 dólares en sólo una semana!”. En España también puedes hacerlo, a través de la web Secret Panties.

Cierto es que no se ha inventado nada nuevo, porque este fetiche ha existido desde hace mucho tiempo, lo que sí es nuevo es el componente del mercado y del intercambio económico. Es decir, en un montón de películas aparece este fetiche, como en ‘Torrente’ o en ‘Kiko, el amor se hace’, de Paco León.

Este fetiche parece seguir siendo “cosa de hombres”, o al menos las web y tiendas están destinadas a ellos, por lo que no parece existir un mercado para las mujeres, o al menos no al mismo nivel.

No se considera una enfermedad, sino un fetiche que se encuentra especialmente entre hombres jóvenes de entre 25 y 45 años. Por muy extraño que pueda parecer, hay a quien le excita oler y tocar una prenda que alguien ha usado previamente. De alguna manera, los fetichistas se encuentran atraídos por el anonimato que les une extrañamente a estas prendas y a sus anteriores dueñas.

Ya lo hemos dicho muchas veces. En cuanto a la sexualidad, nada está escrito y todo es posible. Sobre gustos, olores.

Click aquí para cancelar la respuesta.