Barbas y sexo oral, ¿incompatibles en verano?

En verano apetece lo que apetece. O en realidad, solo a veces. Porque sí, estamos más relajados, tenemos más tiempo, más ocio, todo fluye mejor, pero seamos realistas, a veces se nos quitan las ganas de puro calor. El sudor hace que todo pique, que roce, que agobie. Y ni qué decir si la otra persona tiene barba. Porque si por norma general eso dificulta ciertas prácticas, en verano, tener sexo oral y tener barba tiene sus complicaciones. ¿O quizás no tantas?

Según Arola Poch, psicóloga experta en sexualidad, lo primero que hay que matizar es que “hay que distinguir la longitud de la barba”. Porque claro, “una barba de 3 días, más que dificultar, puede generar cierto roce que puede ser más o menos agradable, aunque también puede raspar o provocar arañazos”. Sin embargo, “una barba más larga y cuidada puede provocar una sensación más agradable, como ligeras cosquillas”.

Así, la experta insiste en que no es solo cuestión de gustos, y es que hay que tener en cuenta que “con una barba de 3 días, los pelos actúan como mini ‘cuchillas’ y se incrementan las posibilidades de irritación y de hacer micro heridas en la zona del pubis. Y en el caso de esas micro heridas se incrementan las posibilidades de contagio de ITS”. Sin embargo, con las barbas más largas, lo único que habría que tener en cuenta es que en caso de ladillas, podría producirse un contagio de una zona vellosa o a otra “que es infrecuente, pero técnicamente posible”, según Poch.

Bearded handsome man with sunglasses looking over
Respecto a si en verano puede ser más o menos apetecible, Poch, que también es experta en fetiches, reconoce que “en verano, la barba puede ser más calurosa en cualquier situación. En el sexo oral, también”, aunque obviamente habrá quien tenga claro que no quiere renunciar a ella.

Poch recuerda que “la barba como fetiche sería una variante de la tricofilia, que es el fetichismo del cabello”. Por eso, hay para quién lejos de ser una molestia, puede ser parte del juego. “La barba formaría parte del juego erótico desde un principio: acariciándola o siendo acariciados por ella, con suficiente longitud, la barba puede, por ejemplo, envolver el pene del acompañante. El roce de la barba con las zonas más erógenas del cuerpo será muy estimulante para el o la fetichista”.

Sin embargo, cabe recordar que si para el sexo oral muchas veces es más cómodo tener la zona genital depilada, por una cuestión de roce, pero también de pelos que se entremezclan en momentos desaforados y cortan el rollo, quizás la barba también pueda resultar incómoda no solo a la persona que recibe, sino sobre todo a la persona que da.

Por ello, el consejo es buscar las posturas en las, en caso de molestia, el roce con el vello facial sea menor, y el contacto de la boca con los genitales sea más directo, para que los únicos calores asociados a la experiencia del sexo oral provengan de la propia técnica.

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