¿Aún no conoces el beso tántrico? Pues va a dar un giro a tu vida sexual

Quien más quien menos ha oído hablar en alguna ocasión del sexo tántrico, una técnica milenaria que busca la plenitud espiritual y se enfoca a la canalización de la energía sexual para lograr un placer más completo y profundo. El sexo tántrico es un sexo consciente, que se basa en los principios del tantra, que en sánscrito significa red o secreto, y apuesta por retrasar el orgasmo y prolongar el placer sexual. Para el tantrismo, la eyaculación constituye un derroche de energía, y enseña a sus practicantes a llegar al orgasmo sin eyacular mediante una serie de técnicas.

El sexo tántrico es especialmente interesante en Occidente, donde el sexo está tan relacionado con el orgasmo y el placer explosivo e inmediato que en ocasiones olvidamos que existe un camino por recorrer y numerosas fuentes de placer en nuestros cuerpos más allá de los genitales. Así pues, no es necesario llegar hasta el punto de esas corrientes del tantra que recomiendan incluso el celibato para prevenir la eyaculación, sino empezar a incorporar a nuestra vida sexual algunos preceptos del tantra que nos ayudarán a tener una sexualidad mucho más consciente, plena y placentera.

¿Por qué no empezar por el beso tántrico? Se trata de un beso consciente, mucho más profundo de lo habitual, que tiene lugar sin prisas y sin la urgencia del placer genital, y funciona como una fuente de sensaciones en sí mismo. Según la doctrina tántrica, este tipo de besos está diseñado para liberar energía de los chakras a través de un intercambio entre ambos amantes. Para ello, es importante olvidar las prisas, y, sobre todo, desterrar el concepto occidental de que los besos son solo un medio para llegar al fin: el orgasmo, sea con o sin penetración.

Primero, concéntrate en la respiración

Para dar un beso tántrico es importante, es primer lugar, concentrarnos en la respiración, y lograr que nuestra respiración y la de nuestra pareja se sincronicen. Para ello, es importante que estemos relajados, en un entorno agradable, sin presiones, con mucho tiempo por delante y convenientemente concentrados. En este sentido, es fundamental que nuestros labios, cara y mandíbula estén relajados, algo que probablemente iremos consiguiendo a medida que avance el beso.

Couple kissing in bed

La idea es comenzar por el contacto ligero de los labios, siempre con la respiración coordinada, siempre sintiendo cada segundo de lo que está ocurriendo y, poco a poco, ir introduciendo la lengua. Todo ello, de forma siempre pausada, manteniendo la sincronización y buscando la mirada del otro para mantener en todo momento ese estado de comunión que es la base para que el placer sea desorbitado. Mordiscos ligeros alternados con movimientos voluptuosos de la lengua, succionar la lengua del otro… Cualquier cosa que represente el uso consciente de labios, lenguas y dientes vale en el caso del beso tántrico, siempre que se mantenga la coordinación y la concentración.

A partir de ahí, cuando el beso tántrico funciona y existe una correcta sincronización y un placer consciente y compartido por parte de ambos amantes, son ellos quienes deben decidir hacia dónde lleva el beso. La cosa puede quedarse en una simple sesión de besos lentos y apasionados (¿por qué no?) o dar lugar a caricias en otras partes del cuerpo y, finalmente, al orgasmo y la penetración. Si se decide dar rienda suelta a la pasión tras una sesión de besos tántricos es importante no romper el clímax que se ha creado: mantener las respiraciones sincronizadas, las miradas, el ritmo… Y, si llega el momento del orgasmo, que éste tenga lugar siempre con los labios juntos e inmóviles.

Tanto el beso tántrico en particular como el sexo tántrico en general son interesantes en Occidente, donde la sexualidad se sigue vinculando, por desgracia, al orgasmo y la penetración, y donde muchas personas, especialmente mujeres, se quejan de la falta de deseo sexual, sobre todo tras varios años en pareja. Introducir el tantra en sus vidas va a ser, sin duda, una buena manera de recuperar la complicidad con la pareja y de desterrar de una vez la idea de que la sexualidad siempre tiene que ir siempre, por fuerza, ligada al orgasmo. Porque una buena sesión de besos tántricos, dicen los expertos, no tiene nada que envidiar a un coito. Incluso, en muchas ocasiones, puede ser muchísimo mejor.

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