Asistimos a un taller para aprender a ligar (y esto fue lo que aprendimos)

Dicen los autores del libro ‘Siri, cómeme los huevos’ que “antes de Internet, era muy difícil encontrar a tu media naranja. Y ahora también, pero al menos hay porno gratis”.

En efecto, las aplicaciones de ligoteo han abierto un universo en lo que al mundo del ligue se refiere: antes, te acicalabas y salías a pillar, así, a las bravas. Ahora, no tienes ni por qué perder un minuto acicalándote y puedes ligar, o intentarlo al menos, desde el sillón de tu casa, en calzoncillos o bata. Sin embargo, son muchas las personas que, por las razones que sean, siguen necesitando de un empujoncito a la hora de ligar: por timidez, por malas experiencias pasadas, por falta de seguridad en sí mismo…

Por eso no está de más asistir a un taller en el que te enseñan a mostrar lo mejor de ti mismo. En definitiva, te dan técnicas para mejorar en habilidades sociales y en comunicación, dos de las principales armas a la hora del ligoteo. Porque, ¿no te acuerdas del amigo de tu amigo, aquél más bien feúcho pero que se metía a todas las mujeres en el bolsillo en cuanto abría la boca?

En la escuela Egoland Seducción llevan impartiendo estos cursos desde 2008, y han atendido a más de 2.000 personas. Nos colamos en uno de ellos y esto es lo que vimos:

– Acuden chicos y chicas, de todas las edades. No hay talleres mixtos, sino para ellos y para ellas. ¿Por qué? “Si eres una chica tímida y tienes justo al lado a un chico, o viceversa, te vas a cohibir”, comenta Luis Tejedor, psicólogo y fundador de la escuela.

Young loving couple

– Abundan las profesiones liberales, con un poder adquisitivo medio-alto, aunque hay de todo.

– Se confirma lo que veníamos sabiendo: las chicas suelen tener más facilidad para ligar que los hombres (aunque las generalizaciones sean odiosas).

– En el taller se trabajan sobre todo las habilidades sociales, la capacidad de comunicar. La parte teórica del curso (que dura unas tres horas) se dirige a potenciar las habilidades y muy importante: a descubrir lo que te diferencia de los demás. Y sí, hay parte práctica: ¿de qué serviría si no que te enseñaran a ligar, si no sales a la calle a practicarlo? “Si la persona es muy tímida, le hacemos practicar con ligues “ficticios”. Si no, se sale a la calle, al bar, a encontrarse con otros. Hay gente que le cuesta mucho abordar a otros, simplemente decir hola”, detalla Tejedor.

– En realidad, más que decirte “sal y liga” (menuda presión, oiga) te marcan objetivos: decir hola, introducirte en un grupo, conseguir un teléfono, etc.

– ¿Qué vemos entre el público asistente? Que la gente es mucho menos segura de lo que parece. También, que se repiten tópicos que pensábamos desterrados: “Recuerdo una chica muy guapa, abogada, de más de 30 años, que llevaba quedando con un chico desde hacía tiempo, y pensaba tirar la toalla porque decía que él no movía ficha. Cuando le decíamos que tenía que ser más proactiva, que diese ella el paso, nos decía que ni hablar, que correspondía al hombre hacerlo. Hay muchas mujeres que piensan igual o que creen que están emitiendo señales de estar interesadas, cuando lo único que hacen es lanzar miraditas”, comenta Tejedor.

– Otra cosa: nos hemos vuelto muy cómodos. La gente, a la hora de ligar, quiere garantías, como cuando compras una lavadora: para mover ficha necesito de esas garantías. Y si el otro está receptivo, no me basta con lo que perciba, quiero más garantías.

– Ligar es todo un arte: la seducción sigue siendo un valor en alza y no todo el mundo sabe seducir. “Una señora de mediana edad acudió a nuestros talleres personalizados. Pasaba un mal momento, se había quedado sin trabajo, había dejado de cuidarse, no tenía ya sexo con su marido de tal forma que éste incluso le planteó el divorcio. Vino con intención de intentar salvar los muebles. Y no solo los salvó sino que le gustó tanto el arte de la seducción que al final dejó ella a su marido y ahora está con un chico diez años más joven”, comenta riendo.

– ¿Han surgido parejas a lo largo de los cursos? Sí: “La chica abogada que comentamos más arriba. Resulta que el chico que le interesaba también venía a nuestros cursos, ninguno de ellos se lo había dicho al otro. Al final acabaron juntos y hoy tienen un niño”.

– ¿Existe una fórmula mágica para ligar? No. Cada persona es un mundo. La clave está en potenciar lo que tenemos, nuestras cualidades, y en fijarnos menos en los defectos. Después solo hay que arriesgar y lanzarse.

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