Así son las clases de masturbación grupal de Betty Dodson

“El orgasmo es capaz de conducir a la autonomía de las mujeres, a saber quién eres y qué es lo que quieres. Las mujeres no tienen por qué seguir lo que algunos idiotas les dicen que deben hacer. No todas las mujeres van a casarse, ser monógamas y formar una familia”. Toma ya. La frase pertenece a la artista, pensadora feminista y terapeuta sexual norteamericana Betty Dodson, que bien podría resumir su vida en una máxima: por el orgasmo hacia la felicidad (y la liberación de la mujer).

Betty Dodson es una de las voces más relevantes del feminismo pro-sexual que considera que la liberación sexual es esencial para la libertad de la mujer. Para ella, el orgasmo es una parte indispensable de esa liberación sexual, con lo que lleva 30 años –Betty nació en 1929 y tiene 88 lúcidos años- organizando talleres en los que, básicamente, enseña a grupos de mujeres –alrededor de una docena- a masturbarse para alcanzar el orgasmo por sí solas, derribando la idea de que se necesita a una pareja para conseguirlo. También hace terapia con parejas e incluso ofrece sesiones individuales por 1.500 dólares de nada. En alguna ocasión también ha trabajado con hombres.

Pero, ¿en qué consiste una de estas sesiones de masturbación grupal?  Básicamente reúne a un grupo de mujeres en su apartamento, situado en el Midtown neoyorquino. Normalmente, las sesiones duran dos días y Dodson las imparte junto a su socia, Carlin Ross, en una habitación en la que hay velas, música ambiental y almohadones. En lugar de precio se habla de una donación sugerida de unos 1.200 dólares por cabeza. Desde el primer momento, todas las participantes se desnudan.

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Durante estas sesiones se habla de anatomía de la vulva, se discute acerca de cada caso en concreto, de si llegan al orgasmo o de cómo son sus relaciones sexuales. Llegado el momento, Dodson comienza con la parte “práctica” del taller en la que enseña diversas técnicas acerca de cómo masturbarse utilizando tanto la mano como vibradores o la propia almohada. La propia Dodson o su compañera Ross se encargan de guiar personalmente a algunas de las participantes. Algunos de los testimonios reflejan que, a pesar de conducirse en grupos, se trata de sesiones en las que cada una de las mujeres está “a su bola”. El resultado en cada caso es, lógicamente, variable y puede ir desde la multiorgasmia a la no obtención del orgasmo. En cualquier caso, se trata de un proceso de autonocimiento y de búsqueda de orgasmos más intensos y satisfactorios.

Para todos aquellos interesados en las clases magistrales de Dodson, pero que no tengan el generoso presupuesto que se necesita para acudir a Nueva York a una de sus sesiones presenciales, hay un plan B: en su web pueden encontrarse tanto sus libros como su autobiografía, titulada ‘Sex in design’, vídeos con algunas de sus enseñanzas así como todo tipo de vibradores para poder seguir sus lecciones al pie de la letra. También hay numerosos vídeos sobre cuestiones de lo más variadas e incluso un foro para preguntar cualquier cosa. La mejor publicidad posible para Dodson, no obstante, está en su increíble vitalidad que ella atribuye, cómo no, a tener orgasmos de forma habitual. Así de sencillo.

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