Así es un club swinger por dentro

Seguro que te suena esa frase de “podríamos cruzar España de tal en tal…”. En el caso que hoy nos atañe, podríamos cruzar España de club swinger en club swinger porque aunque no te lo creas, este tipo de establecimiento prolifera como los champiñones por todas las ciudades, grandes y pequeñas. Y acude más gente de la que puedas imaginar e incluso, gente que a tus ojos llevan una vida anodina: la vecina del quinto, el charcutero, tu compañero de oficina…

Sí, los clubes swingers no son para depravados y su público es mucho más “normal” de lo que pudiera pensarse: hay sobre todo parejas que practican el intercambio y que disfrutan plenamente y con madurez, sin celos, curiosos/as que se dejan caer por allí, forofos del poliamor, etc. Normalmente, en el caso de parejas, suelen ser personas que llevan años practicando el intercambio, sólidas, y que confían el uno en el otro y también las hay que deciden probar para dar más “vidilla” a su relación. En todo caso, esto es lo que vimos en estos clubes:

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Follarás un montón y con quien quieras. Rotundamente, no. Hay una regla de oro por encima de cualquier otra en un entorno swinger: un no es un no, y no se insiste. Si eres chica y vas sola, serás más acosada en cualquier discoteca un sábado por la noche que en un club swinger. La norma es el respeto: habrá miradas y algún roce en el hombro pero si dices no, nadie insiste. De hecho hay parejas que van solo a mirar, a ponerse a cien y quizás luego decidan continuar con su excitación en uno de los reservados privados o en la intimidad de su casa. Evidentemente claro que puedes tener más sexo allí que en un encuentro de obispos, pero no por ser un club liberal la carne está garantizada…

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Habitualmente, la entrada a hombres solos no se permite, salvo en días concretos como por ejemplo el día del gang bang (una chica se lo hace con varios hombres) aunque eso no le garantizará que tenga relaciones sexuales. Podrán mirar (siempre y cuando se les invite a ello), al igual que habrá sexo si se les invita a ello. Si no, no. Otro detalle: algunos días, las chicas solas entran gratis. Un hombre que va en solitario siempre paga entrada y más cara (ronda los 50 euros) que para la fémina. También suelen controlar que las mujeres que acudan solas no sean prostitutas. Normalmente, los clientes de un club suelen conocerse.

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– Si vais en pareja y es la primera vez, es bastante probable que la relaciones públicas del local os haga un tour por el mismo, mostrándoos las distintas instalaciones y os explicará las normas de funcionamiento.

– Normalmente, un club swinger consta de una primera zona de bar, en la que puedes estar vestido o desnudo, donde se paga la consumición como en cualquier otro local. Después suele ser habitual que haya pasillo francés, cuarto oscuro (un cuarto en el que cuando accedes, estás invitando al resto a los tocamientos), mazmorra para amantes del sadomaso, jacuzzi o piscina, cuartos privados (que puedes cerrar con llave o dejar abiertos para que otros participen) donde mantener relaciones sexuales, zonas más amplias pensadas para el mismo fin, etc.

– Los clubes suelen organizar fiestas temáticas, a gusto de sus distintos públicos. Se anuncian en sus webs.

– Las parejas son siempre las que mandan en los clubes liberales, ellas tienen la palabra. En algunos, como es el caso de Despoiler, local que nos ha cedido las imágenes de este artículo, está fundado por un par de chicos gays y su local, al contrario que la mayoría, está abierto a todas las tendencias sexuales: heteros, gays, bisexuales, etc. Además, pueden entrar personas individualmente, chicos y chicas, y parejas. “El acceso es igual para todos, somos liberales en todos los sentidos, la máxima es la del respeto al otro”, comenta Jose, uno de sus fundadores.

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