Así cambia tu relación entre los 20 y los 30 años

Los años suponen un plus en el amor. Evolucionas y ves las cosas de otra manera. Tus prioridades cambian y te lo tomas todo de una forma distinta. Especialmente si has tenido varias relaciones, pero también aunque conserves la misma pareja. A los 20 años, tu máxima es la diversión, conoces gente nueva en la universidad y simplemente experimentas. Te lías con alguien y dejas que todo fluya sin pensar más allá. A los 30, maduras (al menos un poco), los ligues te duran más (o por lo menos lo intentas). Está claro que no todo el mundo evoluciona igual, pero, en general, esto es lo que suele pasar:

Has superado lo de la pareja ideal. “Me gustan altos, rubios, cachas, inteligentes y cariñosos”. Sí, a los 20 tienes muy claro qué te gusta más, aspiras a salir con tu Brad Pitt o Angelina y sales a su encuentro. A los 30 te abres, y aunque no satisfaga a rajatabla tu “love wishlist” valoras otros encantos y eres capaz de sacrificar alguna de esas características. Sí, dijiste que nunca saldrías con personas más bajitas que tú, pero es que lo suple con otras cualidades, la altura ha pasado a un segundo plano. Físicamente no era lo que buscabas, pero tampoco está tan mal y lo compensa, por ejemplo, con sentido del humor, carisma, buen sexo o lo que sea.

Reflexionas antes de ponerte a discutir. Tu experiencia te dice que estar peleados continuamente no mola nada. Esos malos rollos al final pasan factura. A los 20 saltas a la mínima, por ahí no pasas, no toleras nada y no te importa montar una bronca en cualquier momento. Con la edad y la mochila que llevas a la espalda de vivencias, antes de enzarzarte en reproches, gritos (o hasta insultos), te lo piensas, relativizas, te preguntas, ¿merece la pena cabrearse por algo que no se puede considerar grave? Toleras más.

Young couple holding their new, dream home in hands

Tus metas son muy distintas. Antes tus proyectos de futuro no pasaban del fin de semana. Pero el amor a los 30 pasa por plantearse algunas cosas inevitablemente: si nos casamos o somos pareja de hecho, si quiero tener hijos o no y muchas otras (laborales, familiares, financieras, sociales…). Piensas a largo plazo.

Tú ya no estás como para perder el tiempo. Esto lo tienes clarísimo. Si una relación no te satisface, pues mejor cada uno por su lado. Aunque también hay quienes se aferran y aguantan, pero si no eres de personalidad dependiente, cortas por lo sano. Y piensas: el mundo está lleno de personas que también buscan el amor, sobre todo con la facilidad que existe para conocer gente con solo deslizar tu dedo por la pantalla del smartphone.

Buscar el amor puede obsesionarte. Si no tienes pareja y quieres encontrarla, a los 30 buscar el amor se convierte en tu primer objetivo. Los colegas ya se han ennoviado y tú nada. Sí, corres el peligro de que ese deseo lo vivas como una fijación.

El sexo es mejor. A los 30 años aceptas mejor tu cuerpo y ya no te preocupa tanto cómo lo perciben otras personas. La práctica te proporciona más confianza, sabes mejor lo que prefieres y no te cortas a la hora de pedirlo.

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