Asfixia erótica: un juego placentero pero peligroso

Son muchos los factores que influyen en nuestro placer y uno de ellos, aunque no todo el mundo lo sepa, es la respiración. “Durante las diferentes fases de la actividad sexual,  la respiración  sufre varias modificaciones incrementándose su frecuencia a medida que avanzamos en estadios de mayor excitabilidad”, informa la sexóloga Verónica Vivero .  Por ello, existen algunas técnicas de control respiratorio, como “focalizar la atención en nuestro  ritmo respiratorio y ser capaz de autorregularlo”, que ayudan a conectar más con el otro, e incluso, a tener un mayor control sobre la eyaculación.
Tanto es así que algunas personas “juegan” con su respiración, incluso privándose de ella, en lo que se conoce como “asfixia erótica”. La experta explica que esta práctica, también conocía por hipoxifilia o semiestrangulación, consiste en  “impedir la entrada de aire en el momento de excitación, para  incrementar la sensación de euforia pudiendo ayudar a intensificar el orgasmo”.

Man having covered eyes

La idea, de hecho, tiene un origen un tanto siniestro, y es que como relata Vivero “antiguamente se utilizaba como tratamiento para la disfunción eréctil, ya que, se observó que los reos antes de ser ahorcados como reflejo final, mostraban una erección e incluso eyaculaban, más tarde se dejó de utilizar debido a los riesgos que entrañaba”.

La idea por tanto es “asfixiar” a la pareja en el momento de excitación y soltarla para jugar con la respiración en el orgasmo. Por supuesto, se trata de una práctica que entraña importantes peligros, sobre todo cuando en vez de hacer una presión suave con las manos, se pierde el control de la fuerza debido a la excitación o incluso se recurre a artilugios como cuerdas o bolsas de plástico, que pueden complicar terriblemente el momento.

“Puede provocar la muerte y, de hecho, históricamente se vienen registrando casos. Sin llegar a esos extremos, también puede producir daño cerebral por muerte prematura de neuronas, así como desmayos y/o infartos”.  Además, “el riesgo de sufrir daños se ve intensificado al practicarse en solitario, dado que si la persona sufre un desmayo difícilmente será socorrida”, alerta Vivero.

Hay formas más seguras de practicarlo

Si bien se entienden los riesgos de la misma y sobre todo sus consecuencias,  es importante saber que hay formas de practicarla de manera más segura. En este sentido, la sexóloga recuerda que en primer lugar “si vamos hacerlo, hay que escoger un compañero que nos dé confianza, nunca llevarlo a cabo con una persona que acabamos de conocer”.

Igualmente “es necesario establecer unos códigos previos antes de llevarlo a cabo. Pactar señales de stop en caso de notar que no aguantamos más”, ya que al no poder hablar, es importante entendernos con algún gesto. Por supuesto es importante controlar la fuerza de las manos, siendo preferible que la asfixia sea de forma simbólica y que sea la propia persona quien se aguante su propia respiración, para evitar riesgos. Además, siempre habrá que evitar utensilios que puedan complicar la experiencia y, por supuesto, nunca llevarlo a cabo bajo los efectos de drogas o alcohol, que hagan que perdamos el control de la situación.

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