Ander, seropositivo: "Ya no pongo que soy VIH positivo en mis perfiles de dating"

Ander tiene 46 años y fue diagnosticado con VIH cuando tenía 36. Se infectó con el primer hombre con el que tuvo relaciones sexuales y afectivas. Aunque su relación con él continuó y en su vida social no hubo ningún cambio, sí que se vio afectado en el ámbito profesional. Tenía un contrato indefinido en una empresa relacionada con el mundo sanitario, de la que fue despedido al poco tiempo de saber que era seropositivo.

“Algunos han tenido reparos iniciales en tener sexo conmigo”

Actualmente Ander está soltero y tiene una vida sexual como la de cualquier hombre gay. “La gran mayoría de seropositivos, tras el diagnóstico, tarde o temprano volvemos a tener relaciones sexuales”, asegura, y aclara que aunque se ha encontrado de todo, se ha sentido más aceptado que rechazado. “He mantenido relaciones con gente que ha tenido reparos iniciales pero, tras hablar un poco y responder sus dudas, han dado un paso al frente” explica Ander, quien al mismo tiempo es consciente de que aún hay cierta serofobia y que existe gente que sigue estigmatizando y juzgando a las personas VIH positivas. “Algunos chicos me han dicho que si tengo VIH es porque soy un cerdo que se lo ha debido de tirar todo”, asegura.

Al hablar sobre si una persona que vive con VIH debe o no decir que es seropositiva antes de tener sexo con otra, Ander responde con rotundidad: “Yo no siento ninguna necesidad de decirlo. En mi caso, generalmente la otra persona ya sabe que soy positivo antes de que tengamos relaciones. La gente cree que ‘estamos obligados’ a decirlo aunque no haya ningún riesgo para la otra persona. La finalidad de eso es responsabilizarnos de lo que pueda pasar y se olvida la parte de responsabilidad que tiene la otra persona”.

“Ya no pongo que soy VIH positivo en mis perfiles de contactos”

En las aplicaciones de contactos gays Ander solía indicar que es seropositivo en su frase de perfil, pero hace poco dejó de hacerlo. “Lo borré porque acabé cansándome de las reacciones”, afirma. A la hora de ligar a través de apps y páginas de contactos, Ander sí ha sentido rechazo: “Ha habido hombres que en una conversación de repente han usado el más absoluto silencio y ni siquiera se han despedido; otros no solo me han dicho que no iban a mantener relaciones sexuales conmigo, sino que se han permitido juzgarme y otros han decidido que voy a hacer cualquier tipo de cosa en las relaciones sexuales”. En ocasiones también le han pedido pruebas de su carga viral: “Los ha habido que, sabiendo que cuando se tiene carga viral indetectable ya no hay riesgo de transmisión, me han dicho que todo bien, pero que solo tendrían relaciones conmigo si les enseñaba las analíticas del hospital para comprobar que soy indetectable”.

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Ander cuenta que en las dos ocasiones en las que ha iniciado relaciones afectivas, ellos han sabido que era VIH postivo desde el primer momento. “Se trataba de hombres que no tenían VIH y para ellos mi estatus serológico no fue ningún tipo de problema ni siquiera a la hora de tener relaciones sexuales”, explica.

“Hay quienes se sienten culpables y optan por no volver a tener sexo”

Para los gays que viven con VIH, revelar su seroestatus a la hora de ligar o antes de los encuentros sexuales no suele ser tarea fácil. “No consiste en cómo o cuando lo haces, sino en cómo manejas la respuesta del otro y qué va a significar para ti”, dice. Su experiencia personal y la que tiene como técnico de salud en la asociación Gais Positius le hace conocedor de ese miedo al rechazo que sienten algunos gays respecto al escenario sexual: “Se sienten culpables de lo que les ha sucedido y responsables de lo que pueda pasar en sus relaciones sexuales futuras, por lo que optan por no volver a tener relaciones o por tener sexo que no les satisface y en el que pesa más el miedo y el malestar que el placer y la satisfacción”.

La discriminación a los hombres gays que viven con VIH viene muchas veces desde dentro del colectivo, como reconoce el propio Ander. Pero sus experiencias en cuanto a las relaciones han sido en su mayoría positivas. “En mi caso haber tenido una pareja seropositiva cuando me infecté y no haber sido rechazado por las primeras parejas sexuales o afectivas que tuve cuando nuestra relación finalizó, me facilitó mucho vivir mi sexualidad con VIH de una manera bastante natural y desinhibida” asegura y añade que, “eso sumado a que siempre he tenido mucha información sobre salud sexual ha sido básico para mis relaciones sexuales”.

“Una vez superados sus temores, pocos dejan de practicar sexo oral”

Muchos hombres gays seropositivos deciden no mantener relaciones sexuales para no tener que afrontar ese momento o eligen no decir que viven con VIH porque han tenido alguna experiencia desagradable cuando lo han hecho. El miedo inicial puede llevar a alguien que descubre que es seropositivo a dejar de lado las relaciones sexuales.

A pesar de todo, los expertos explican que conforme la persona se va informando y adaptando al nuevo escenario, vuelve a retomar la actividad sexual. En cuanto a las prácticas, las preocupaciones de los hombres gays VIH positivos suelen estar más centradas en la penetración. “Una vez que han superado sus temores iniciales, muy pocos dejan de practicar sexo oral”, dice Ander.

“No creo que haya un desinterés a la hora de tomar precauciones”

Según informa Gais Positius, en España un tercio de las personas que desconoce que tiene VIH genera el 75% de nuevas infecciones.“No creo que haya un desinterés a la hora de tomar precauciones para evitar infectarse o transmitir el VIH. Dudo que alguien quiera infectarse o transmitir siquiera un simple resfriado”, dice. En la asociación se encuentran con llamadas de jóvenes que van a tener sus primeras relaciones y quieren saber cómo reducir los riesgos de exposición al VIH y otras ITS.

Cuando un hombre gay VIH positivo acude a la asociación, otro hombre gay seropositivo con una amplia formación se encarga de atenderle y detectar todas sus necesidades emocionales e informativas. Normalmente les preguntan cómo comunicárselo a sus parejas sexuales recientes y suele ser común que, días después, acudan con ellas a la asociación para que se hagan la prueba.

“Cuanto antes se produzca la detección del VIH mejor será para su salud, para que la transmisión se pueda interrumpir y para que la propia persona tenga el control de la situación y pueda empezar a tomar decisiones”, explica. Él, por su propia experiencia sabe que la información sobre el VIH es poder y que, precisamente por eso, aún hay mucho que hacer en lo social para que no se señale ni se juzgue a las personas seropositivas.

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