9 trucos para pedirle sexo más caliente a tu pareja

El caso es que más o menos te gusta. Sí. Mal, mal, lo que se dice mal tampoco está. Y hay veces que hacéis ‘aquello’ que es mucho más cómodo y casi fijo que llegas al orgasmo. Ya… Deja de engañarte. La realidad es que, ya sea por el estrés, la monotonía o la tan tildada de asquerosa confianza, últimamente te aburres en la cama y no sabes cómo reanimar tus relaciones sexuales sin que la otra parte se tome a mal tu “repentina” curiosidad por probar que es interpretado como pura insatisfacción.

Lo sabemos: hablar sobre (mal) sexo puede ser un tema delicado. Pero hay formas y formas, y si no quieres ofender a tu amante, puedes apoyarte en estos nueve truquillos y sugerir de una vez por todas algún que otro “cambio” para encender la pasión entre tus sábanas:

1. Averigua qué podría gustarle a tu amante. Tampoco es que esto se base en un ‘hoy por ti, mañana por mí’, pero sin en lugar de andar con sugerencias que suenan a exigencias pensamos antes qué le podría gustar probar a quien duerme a nuestro lado, la conversación surgirá como la seda. Cierto que es un consejo reiterativo como ninguno, pero en cuestión de sexo, no falla: hablad de sexo y determinar qué os gusta, gustaría o detestáis por completo; es la base de una vida sexual activa y satisfactoria.

2. Inspiradores sueños eróticos. ¡Buf! Menudo despertar más incómodo has tenido: media noche soñando que lo pasabas sexualmente en grande con esa persona misteriosa y verdaderamente caliente en la cama y ahora te despiertas y te toca dar los buenos días a tu pareja como si nada… Deja de obsesionarte con si habrás dicho entre gemidos de placer el nombre de tu amante onírico mientras dormías y dale la vuelta a la ardiente historia nocturna con un “he soñado que hacíamos…”. Picarás la curiosidad de tu pareja que se sentirá plena por ser la protagonista de tus fantasías eróticas.

couple in bed
3. Porno: todo un escaparate de posibilidades. No vamos a decir que os creáis las mentiras del porno y decidáis hacer un remake casero del peliculón que acabáis de ver, pero ideas podéis sacar unas cuantas y es un momento ideal para sugerir un “y si probásemos…”.

4. El ‘he leído que’ no funciona. Si sueltas un “¿a ti te gustaría probar eso que dicen que es muy guay de la postura de la mariposa?” lo que retumba en la otra cabeza es que en realidad estás insinuando un claro “a mí me gustaría probarla, pero parece que a ti no te atrae nada en la vida, no sabes ni de qué te estoy hablando y hace tiempo que no disfruto en la cama contigo” –dramatización un tanto excesiva, pero no imposible, maldita sea–. Mucho mejor ser sinceros y decir que nos haría gracia indagar sobre alguna práctica BDSM, introducir juguetes en la cama o un simple y llano masaje estimulando zonas erógenas. Nota adicional: ¡proponed ambas partes!

5. No vayas un paso por delante. Sea lo que sea lo que te apetezca intentar, lo mejor es que lo comentéis en pareja antes de ponerte en marcha. Ante todo, obvia que llevas meses documentándote sobre todo este arsenal de novedades que tanto llaman tu atención. Será mucho más fructífero para que ambas partes quieran innovar que avasallar a la otra parte con tu nuevo doctorado en lluvia dorada. No cortes el rollo yendo de persona experimentada.

6. No se lo digas en la cama. O, en todo caso, después. La realidad es que si ya estáis más que metidos en faena, no es buena idea empezar un polvo con el drama del “lo estaba haciendo mal”. Prueba a comentar tus deseos de innovar mientras desayunáis o de la que volvéis a casa y encenderás la chispa para que arda en su debido momento.

7. Id a la juguetería. Lo de sorprender con un poco de lencería, un nuevo juguetito erótico o un striptease improvisado tiene su punto, pero si vais juntos a una tienda erótica o sex-shop te resultará más sencillo sugerir que te gustaría optar por ese modelo de consolador porque ¡anda! parece que también estimularía tu ano. ¡Qué casualidad!, ¿verdad? Justo lo que ansiabas catar desde hace tiempo.

8. Elaborad un plan de acción. La mayoría de las personas no somos del todo espontáneas en lo que a cuestiones de cama se refiere. Más aún si ya hemos adquirido una serie de patrones o costumbres sexuales que hasta ahora nos iban bien con nuestras parejas. Planificar con anticipación en qué momento probaremos la postura de turno o satisfaremos alguna que otra fantasía sexual es una manera inteligente de conseguir que vuestra vida sexual evolucione sin peticiones inesperadas que puedan considerarse fuera de lugar o intimidatorias.

9. Échale humor. Si hay que hablar de sexo divertido es precisamente en situaciones como esta: quieres probar algo nuevo y estáis decididos a darlo todo. Pero no, no tiene por qué salir bien a la primera. Afronta los calenturientos retos con una sonrisa y, ya sabes la técnica: practicar, practicar y practicar introduciendo –que ya sabes cómo– novedades en la cama.

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