8 cosas (y un bonus track) con las que no deberías masturbarte

Si tienes dudas, no arriesgues. Antes de pasarte de creativa a la hora de elegir nuevas técnicas de masturbación y tener un susto, ten en cuenta que existe mucha desinformación sobre este tema y que puede ser peor el remedio que la enfermedad. Si buscas en Internet ‘cosas para meterte ahí’ te saldrán un montón de sugerencias, muchas de ellas auténticas barbaridades que incluso pueden llegar a ser peligrosas. ¿Divertidas? Por supuesto. ¿Seguras? No tanto.

1. Salchichas

Ni aunque sean Frankfurt. Las bacterias pueden transferirse fácilmente desde la carne cruda o sin cocer al área vaginal. Masturbarse introduciendo hot dogs en tu vagina no supone un gran riesgo de infecciones urinarias, pero sí puede ponerte potencialmente en riesgo de irritación vaginal o de una infección que podría terminar perjudicando la pared posterior de la vejiga o la uretra. Así que, ¿qué necesidad de meterte ahí una salchicha?

2. Un pepino, una zanahoria o cualquier otra hortaliza fálica

Seguimos con las bacterias que pueden transferirse a la vagina y causar irritaciones innecesarias. Pero con las frutas y hortalizas añadimos el perjuicio de los pesticidas y los productos químicos utilizados para conservarlas. Por otro lado, seguro que has oído hablar de la leyenda urbana de la mujer que se masturba con una zanahoria, se rasga la vagina y muere a causa de una embolia aérea que viaja directa a su corazón (hay una recreación maravillosa al estilo yanqui en el programa Mil maneras de morir). Pues bien, es un mito (sentimos quitarte la ilusión en estas fechas si aún tienes reciente lo de los Reyes Magos). Según los expertos, la mayoría de las embolias gaseosas se producen buceando en alta mar o por la inyección de un contraste intravenoso durante un procedimiento quirúrgico. Aún así, pasa de las zanahorias.

3. Botellas de plástico o de vidrio

Las botellas suponen el mismo riesgo de transferirte bacterias a la vagina, igual que los alimentos. Cualquier médico de urgencias te dirá las veces que ha tenido que atender a una mujer (u hombre) por una botella de vidrio alojada demasiado arriba en el ano o en la vagina. La única manera de sacarlas es romperlas, y romper el vidrio también es un riesgo que se debe tener en cuenta. En general, tanto el vidrio como el plástico parecen pedir a gritos un plato de problemas.

Fresh organic zucchini and carrot on the rustic table

4. Rotuladores

Lo hemos pensado todas alguna vez, sobre todo con esos Edding tan gordos, pero los objetos duros y firmes, por mucho que cueste aceptarlo, no siempre le vienen bien a nuestra vagina. Una masturbación vigorosa puede llegar a desgarrar o irritar la uretra y los tejidos vaginales. También corremos el riesgo de que se le caiga la tapa y se quede atrapada en nuestra bóveda vaginal. Y a ver quién saca eso de ahí…

5. El palo de la escoba

Esto no es cosa de brujas. A Hermione nunca se le ocurriría ‘pervertir’ así una Nimbus 2000. Igual que en el caso anterior, algo tan sólido como una escoba puede causarnos lesiones. La madera además es problemática por varias razones: es porosa, lo que significa posibles riesgos bacterianos, y se astilla (no hace falta explicarte cómo puede ser que se te clave una astilla ahí).

6. Plancha del pelo

Que sí, que algunas tienen una forma muy apetecible pero, por favor, POR FAVOR, asegúrate de que esté apagada, ¿ok? Y cuidado también con el tamaño, que si la plancha o el rizador son demasiado anchos podrían ejercer demasiada presión en la vagina e irritar la uretra.

7. Herramientas varias

Obviamente, los bordes filosos de herramientas tipo destornilladores, martillos o linternas pueden causarte lesiones o rasgaduras. Sin hablar de las bacterias microscópicas de las que llevamos hablando un buen rato, que se encuentran en todos los objetos manipulados con las manos (y más las herramientas, que suelen estar en el garaje y llenas de grasa) y que pueden desprenderse y alojarse en la cavidad anal o en la vagina. Aquí entran en juego las piezas pequeñas que pueden llegar a ‘perderse’ en cualquiera de los dos orificios como si fueran pozos sin fondo, pero la experiencia nos dice que repescarlas en el inodoro es sencillo, pero en el bidé la vida se ve de otra manera.

8. Velas o jabones

El problema es el perfume. Las velas y los jabones demasiado aromáticos pueden poner nuestra vagina en riesgo de irritación e incluso provocarnos una reacción alérgica. A veces incluso usar jabón para la estimulación externa del clítoris puede ser problemático. Lo mejor es evitar en cualquier caso los productos perfumados para las zonas íntimas.

Si tienes pene, procura evitar estas cuatro cosas:

1. Hacer un agujero en una pastilla de jabón

Lo que hablábamos del perfume también es malo para vosotros. El jabón contiene aceites naturales que pueden resultar excesivamente secantes, hasta el punto de provocarte descamación en la piel. Y cuando la piel se pela de esa manera, puede hacerte más susceptible a infecciones y a la transmisión de enfermedades.

2. Melones y sandías

¡Stop! Meterla dentro de una fruta puede ser muy agradable, pero también existe la posibilidad de uretritis, inflamación e irritación de la uretra, que es diferente de una ITU (Infección del Tracto Urinario). Se suele asociar la uretritis con infecciones bacterianas, pero existe la posibilidad de que el zumo de la fruta pueda entrar en la uretra y causar esta misma inflamación.

3. Un pastel

Qué daño hizo American Pie… Antes de imitar a Jim Levenstein teniendo sexo con un pastel de manzana, ten en cuenta que por mucho que los hombres sean menos sensibles a las infecciones urinarias que las mujeres debido a la diferencia de longitud uretral, el relleno azucarado de las tartas puede ponerte en riesgo de una ITU o uretritis.

4. Un zapato abierto

Lo primero, si lo haces a menudo, háztelo mirar. Dado que los zapatos son sucios por naturaleza, hay muchas posibilidades de desarrollar un pie de atleta o contagiarte cualquier otro tipo de hongo. También corres un riesgo directo de rasguños en la piel del pene. Si aún así no puedes evitar excitarte con los stilettos de una mujer hasta el punto de querer meterla dentro, límpialos antes, o mejor aún, compra unos nuevos. Pero por favor, no se los regales a ella después.

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