8 cosas que nunca has sabido sobre tu clítoris

Todas creemos que sabemos todo lo que necesitamos saber sobre nuestro clítoris. Que es un poco feíto pero que si se estimula es maravilloso, que gracias a él tienes orgasmos de cine y que es, sin lugar a dudas, tu parte favorita del cuerpo. ¿Qué más puede haber que no sepas? Mucho. El clítoris es todo un misterio, pero con estas claves te ayudamos a conocerlo y entenderlo un poco mejor.

1. El clítoris no es solo esa protuberancia de la parte superior de tu vulva. A pesar de que parece que el ‘botón’ empieza y termina ahí, el clítoris se extiende profundamente dentro del cuerpo hasta la boca de la vagina y tiene una estructura interna parecida a un wishbone (un hueso de la suerte). El clítoris es en realidad una especie de iceberg que esconde más de lo que vemos y que hay quien compara (por similitud) con el pene femenino.

2. No, el clítoris no está ‘en’ la vagina. Si nos ponemos puristas, el término vagina se refiere simplemente al tubo que conecta la vulva con el útero y el cuello uterino. Así que ya lo sabes. Cada cosa con su nombre.

3. El Punto G está en todas partes. Esas mismas estructuras clitoridianas internas de las que hablábamos podrían ser en realidad lo que consideramos el Punto G. A partir de las ecografías, los investigadores observaron que el interior de nuestro cuerpo cambia durante el sexo y descubrieron que durante la penetración la vagina se flexiona para que el pene roce la pared vaginal y las estructuras internas del clítoris. Cada mujer es un mundo, pero algunas, cuando experimentan orgasmos del Punto G, en realidad se producen en el interior del clítoris.

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4. No toda estimulación del clítoris nos gusta. Siempre nos han dicho que el clítoris es el único órgano diseñado exclusivamente para el placer, pero no es cierto. En realidad está diseñado para ‘sentir’, y si no se estimula adecuadamente el momento puede ser realmente desagradable debido a esa hipersensibilidad. El clítoris no es ese timbre mágico que se puede presionar en cualquier momento del día para que todo se abra mágicamente. Primero hay que estar de humor para que eso suceda, y segundo, hacerlo bien.

5. El tamaño de los clítoris varía más de lo que crees. Los hay tan pequeños como guisantes y de un tamaño más razonable como es de un pepinillo. Lo más importante, que tanto unos como otros son perfectamente normales. A menos que experimentes algún tipo de dolor, en cuyo caso deberías ver a un médico.

6. Hablando de tamaño, tu clítoris puede agrandarse. Cuando te ‘enciendes’, la sangre corre rápidamente hacia tu zona genital (como ves no sólo les pasa a ellos), haciendo que tu clítoris se hinche hasta alcanzar un tamaño considerablemente mayor. Después del sexo puede tardar un poco en volver a su forma normal. No te asustes, sólo disfruta.

7. Tener el clítoris más grande no implica mayor sensibilidad. No hay conexión entre el tamaño y la percepción física. Puedes tenerlo más grande y necesitar o preferir menos estimulación. No es algo se pueda saber sólo con mirarlo.

8. A cada clítoris le gusta lo que le gusta. No es una ciencia exacta. Esto es especialmente importante para las personas los que se las dan de ‘reyes del cunnilingus’: el hecho de que hayas conseguido dar orgasmos sobrenaturales a un clítoris no significa que puedas hacer lo mismo con el siguiente. En el sexo oral, a algunos clítoris les vuelven locos las lenguas planas y suaves, y a otros las duras tipo lija. Así que puede que ese galán te decepcione si no es capaz de adaptar su método de un clítoris a otro. Repite conmigo: cada clítoris es un mundo. Ahí radica su encanto.

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