8 cosas que las mujeres con pechos operados no quieren que les pregunten

El silencio suele ser casi siempre nuestro mejor aliado. Especialmente cuando nos encontramos cara a cara ante una mujer con los pechos de silicona y nos vienen a la cabeza numerosas preguntas que, sin darnos cuenta, ya hemos espetado sin ser conscientes de que probablemente estemos metiendo la pata. Que alguien haya decidido en algún momento de su vida operarse los pechos (hay miles de motivos para hacerlo) no significa que tenga que ir por la vida sometiéndose a un tercer grado, en ocasiones por parte de perfectos desconocidos, empezando por el manido “¿son naturales?”.

“¿Podrás dar de mamar?”
Sí, podré hacerlo sin problema. Pero tal vez no tenga intención de dar de mamar a nadie, tal vez no quiera o no pueda tener hijos, quién sabe si mi pareja es estéril, si no tenga pareja, si deteste a las madres de la Liga de la Leche y sea una firme partidaria del biberón o si no tengo ningunas ganas de compartir contigo algo tan íntimo como la manera en que pienso alimentar a mi descendencia.

“¿Tienes la misma sensibilidad que antes?”
Aquí sí que entramos en el ámbito de la intimidad, y sin embargo no es extraño que las mujeres con pechos operados escuchen esta pregunta que apela directamente al placer sexual. En líneas generales, las mujeres con implantes tienen la misma sensibilidad que antes de la operación, salvo algunos casos (no suelen superar el 3%) en que un nervio queda ligeramente “adormecido” durante unos meses tras un estiramiento brusco (producto de hacer hueco para insertar la prótesis). Solo en un pequeñísimo porcentaje de casos puede ser que un nervio quede permanentemente interrumpido y la sensibilidad sea irrecuperable, pero esto suele ocurrir en zonas concretas del pecho. Es posible también que tras la operación muchas mujeres ganen sensibilidad temporalmente, al estar el pecho hinchado y los pezones especialmente estirados.

“¿Te las puedo tocar?”
La desfachatez humana no tiene límites. Y si no que se lo pregunten a algunas mujeres con implantes mamarios que se enfrentan más a menudo de lo que crees a esta pregunta.

Sexy girl looking at the sea

“Pues yo prefiero los pechos naturales”
Me parece estupendo, hasta luego.

“¿Qué pasa si se te rompen?”
Para empezar, las mujeres con implantes mamarios suelen responder que la historia de Ana Obregón en un avión viene a ser como la de Ricky Martin y la mermelada (googlead, millenials), o sea, una leyenda urbana. Pero que si en algún momento se rompiese un implante no hay mayor problema: se procede a su sustitución y listos. Es altamente improbable, sin embargo, que esto ocurra y cuando pasa suele ser consecuencia de golpes, accidentes, etc.

“¿Cuánto te costó la operación?”
Muchas mujeres aseguran que no les acaba de gustar que se las cuestione sobre los pormenores económicos de la intervención, así como sobre los detalles de la misma (post-operatorio, recuperación, protocolo hospitalario, etc.), salvo si eres otra mujer que está planeando hacerlo y necesita esta información. Si es por morbo, cosa que suele ocurrir la mayoría de veces, mejor callar.

“¿Pero tan poco pecho tenías?” o su versión “pues tampoco tenías tan poco pecho”?
Depende de si el que lo dice conocía o no a la mujer antes de operarse. Este tipo de apreciaciones son un error en todos los casos, teniendo en cuenta que si ha decidido someterse a una operación es porque probablemente esos pechos que según el interlocutor “tampoco eran tan pequeños” suponían un verdadero problema para la afectada. Conviene tener en cuenta, además, que hay quien se somete a operaciones de reducción, quien los tenía flácidos, caídos o ha sufrido una mastectomía.

“¿Te puedes hacer mamografías?”
La respuesta es sí, con total normalidad, pero ¿y a ti qué te importa?

Click aquí para cancelar la respuesta.