7 momentos en los que hay que tener (más) cuidado genital en verano

El verano es alegría, buen humor, optimismo… Sí, es todo eso, pero también tiene una parte que no se celebra tanto y que nunca sale en nuestras fotos de Instagram. Nos referimos al poco (muy poco, de hecho) atractivo mundo de las infecciones y dolencias en nuestras partes más íntimas. El calor y el ardor –que no son lo mimo, ojo- traen consigo una serie de riesgos que pueden derivar en infecciones y hongos. Ana Ramírez, médico de familia, nos explica los problemas más frecuentes que podemos afrontar y cómo evitarlos.

Ojo con la ropa mojada. “En ocasiones, acudimos a la playa sin el conveniente cambio de bañador y pasamos horas con nuestra zona genital en contacto con humedad. Es el entorno perfecto para pillarnos una buena infección de orina o una vulvovaginitis. Mejor llevar siempre ropa de baño de recambio suficiente”.

Más encuentros sexuales, más riesgos. “En el verano, según diversos estudios, aumentan el número de relaciones sexuales. También se relajan las costumbres y se baja el nivel de alerta, lo que implica un menor uso del preservativo. Hay que tener en cuenta que las enfermedades de transmisión sexual no cogen vacaciones”.

Woman looking with a magnifying glass on her pubic hair

Rasuración, siempre con cuchillas limpias. “El verano es también la época del culto al cuerpo y la de la depilación. ¿Quién no se ha visto un pelo traicionero en la línea del bikini a última hora y ha cogido una cuchilla usada para quitárselo? Eso puede provocar, si estaba sucia, una infección. Siempre hay que utilizar cuchillas nuevas”.

Quemarse los genitales, riesgo para los nudistas. “Para todos los que practican nudismo, un consejo muy importante: estamos exponiendo a la radiación solar una parte que habitualmente no está expuesta y que es bastante delicada. Es necesario ponerse crema de un nivel de protección importante y que vaya en consonancia con la que utilizamos para el resto del cuerpo. Por ejemplo, para alguien de piel blanca, debe ser la máxima posible”.

Tras ir a la playa, siempre ducha. “La mezcla explosiva del agua salada, la arena y el sudor puede provocar que tengamos desde rozaduras a infecciones, así que es importan ducharse en la playa y al llegar a casa”.

Tras la piscina, también. “Los productos químicos que se utilizan para el cloro de la piscina son peligrosos, porque alteran el ph de la vagina, que pasa de ácido a alcalino. Tras abandonar la piscina, una buena ducha nos ayudará a restablecer el ph habitual y prevendrá cualquier aparición de hongos, sin duda lo más peligroso que podemos encontrarnos en estos espacios en verano. Ojo, porque pueden estar en el vaso de la piscina, en la zona de toallas o en el vestuario”.

Siempre ropa de algodón y poco ajustada. “El calor y el sudor hacen que nuestros genitales sufran y el efecto se agudiza si, además, usamos ropa sintética que transpira peor o demasiado ajustada. Si queremos que pene o vulva lleguen en perfecto estado a septiembre, es el momento de apostar por tejidos naturales y que no vayan tan pegados al cuerpo”.

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