60 intensos segundos de placer: pasos para alargar el orgasmo y que dure todo un minuto

Sorpresa. Por mucho que lo hayas interiorizado y te hayas quedado con que los de ellas, aunque tengan lugar en un porcentaje menor de las ocasiones, duran mucho más y son mucho más intensos que los de ellos; resulta que no existe tal variación en la duración y profundidad de los orgasmos según el género de quien los goce.

Tal y como explican los expertos, en lo que sí hay diferencia es en las contracciones que se disfrutan durante el sexo. Mientras que el denominado ‘orgasmo común’ se traduce en unas 6-15 contracciones de alta intensidad de entre 20 y 30 segundos, cuando gozamos del ‘orgasmo prolongado’, las contracciones aparecen de manera irregular especialmente después de alcanzar el clímax, lo que hace que las sensaciones placenteras duren en torno a los 60 segundos (pudiendo llegar incluso hasta 90 segundos).

Vamos a trabajar para disfrutar de la opción B, ¿os parece? Aquí algunos trucos para sobrepasar la barrera del minuto y extasiarnos de placer.

Cambia de postura (y de conductor)

Un clásico donde los haya, si somos capaces de cambiar de posición a tiempo podremos evitar que nadie llegue a meta antes de tiempo llevándose un mero orgasmo común. Siempre se recomienda que ella esté arriba para asegurarse el orgasmo, pero si nos centramos en la postura de la vaquera y no nos movemos de ahí, va a resultar complicado conseguir el ansiado ‘orgasmo premium’. Variar los movimientos, el ritmo, el ángulo de penetración, las caricias o las palabras durante el sexo, hacen que el se activen más zonas del cerebro relacionadas con la excitación sexual. Aprovecha el momento en el que el clímax esté a la vuelta de la esquina para hacer algo distinto -erótico y excitante, no vayamos a arruinar el encuentro sexual– y aumentarás al doble el grado de excitación física y mental de tu acompañante.

Cozy dreams.

Sumergirnos en las profundidades del punto G (de ambos)

Pese a que la inmensa mayoría de las mujeres aseguran ser clitoridianas, la realidad es que el orgasmo vaginal -el que se consigue al estimular el recóndito punto G- es mucho más largo e intenso. No nos perdamos y empecemos por el principio: ¿Dónde encontrar el famoso punto? Su tamaño puede variar entre los 2 y los 5 centímetros y se encuentra a unos 4 centímetros de profundidad entrando por la vagina a mano derecha y hacia la parte exterior de la misma. Es más, sin necesidad de meternos en faena, si durante los preliminares estimulas desde fuera por encima del hueso púbico tratando de masajear la zona en la que se encuentra el punto G, ya estarás consiguiendo sensaciones de lo más intensas. ¡Recuerda este truco también para cuando estéis llegando al final!

Y cómo no, puestos a disfrutar de orgasmos intensos, recordemos que ellos también cuentan con su propio punto G. También conocido como punto P masculino, su estimulación deriva en unos orgasmos largos y realmente satisfactorios. Podemos encontrarnos con su llave del placer a unos cinco centímetros del ano, pegadito a la parte frontal (es decir, hacia la vejiga) y lo reconoceremos por ser una especie de bulto con una superficie del tamaño de una nuez. No nos asustemos que con la puntita del dedo llegamos de sobra, y notará la diferencia.
Practica en solitario

Sí. Masturbarnos frecuentemente para conocer nuestra capacidad de aguante o dónde nos gusta más o menos que nos acaricien y exciten, puede ser la clave para llegar a la cama y ofrecer una serie de consejos -ojo con imponer y acobardar- que seguro nos conducen a orgasmos intensos. Queridas, si a este entrenamiento le sumamos una ronda diaria de ejercicios Kegel para fortalecer la zona pélvica y manejar los músculos vaginales a nuestro gusto durante el coito, mejor que mejor. Tú sentirás mayor placer durante la penetración y él una especie de masaje en su pene que le excitará aún más. Un combo perfecto.

Movimientos circulares

Amigo, si sigues sobre estimulando la cabeza de tu pene manteniendo un ritmo y profundidad de penetración constante, te vas a adelantar casi seguro. En lugar de ponerte a pensar en otras cosas para distraer tu descontrolada estimulación, prueba algo que os encantará a los dos: alterna la penetración con movimientos circulares para que todo el pene se estimule estimulado. Querida, tú también puedes echar una mano y sentir cómo su miembro acaricia y masajea las paredes de tu vagina… ¿Encontrará así el punto G? No lo descartéis.

Pon en práctica la respiración de yoga

Mira por donde, aunque no hayas conseguido perder ni 100 gramos en tus tediosas visitas al gimnasio, algo te llevas. Y de lo más útil. Al menos si en alguno de tus intentos por ponerte en forma te pasaste por clase de pilates o yoga. Si pones en práctica en la cama la respiración abdominal que te enseñaron -básicamente, tomar aire durante 5 segundos, retenerlo otros tantos y soltarlo en otros cinco segundos- controlarás la llegada de la eyaculación y sentirás el orgasmo mucho más profundo.

Toca dos zonas erógenas al mismo tiempo

Conseguir la estimulación paralela del clítoris y el punto G lleva a premio seguro, pero no hace falta que nos compliquemos tanto que el cuerpo humano está plagado de zonas erógenas repartidas para que podamos activar más y más sensaciones cerebrales de la otra parte.  Si mientras estimulamos manualmente el pene o la vagina, lo acompañamos de cosquillas en los labios, mordisquitos en el lóbulo de la oreja o suaves lametones en los pezones, aumentaremos el grado de excitación. En el caso de ellos mejor aún si nos centramos en los genitales y acariciamos sus testículos durante la penetración. Recuerda que a más excitación más posibilidades de alcanzar el orgasmo de un minuto. Ahora, manos a la obra.

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