6 cosas sobre tu pareja que es mejor no contar a los amigos

Sabemos que quien tiene un amigo, tiene un tesoro y que tu amiga María es tu paño de lágrimas cuando estás mal y tu alegría cuando te comes el mundo. Somos conscientes de que te unen muchas cosas a tu club de amigos y que os soléis hacer confesiones muy a menudo. Y todo eso está muy bien. Pero, sí, hay un pero, porque hay determinadas temáticas, relacionadas con tu vida en pareja y con la persona a la que quieres, que quizás no debieran salir de vuestra convivencia. Ahí van unas cuantas:

Lo mal que te caen sus padres/hermanos: vale, esto puede ser muy común y no decimos que no sea un desahogo que se lo cometes a tu mejor amigo/a. Pero más allá de la confesión, no ganas mucho con ello ¿verdad? Los temas de la familia son delicados y nunca sabes si al verbalizarlos, pueden acabar llegando a tu pareja (que seguramente sepa que no os caéis muy bien pero no necesita saber que se lo vas contando a todo el mundo. También puedes meter en este epígrafe si te confiesa cualquier secreto de familia. Pues déjalo mejor en el baúl de los secretos y agradécele esa confianza. Y si realmente su familia es un problema muy grande, quizás lo más conveniente sea hablarlo con un terapeuta de pareja que te dé herramientas para abordar el tema con tu pareja.

Sus fantasías sexuales: sean vestirse con un corsé, que le pises con unos zapatos stilettos, ponerse tus sujetadores o disfrazarse de conejo, sus fantasías son suyas y te demuestra una gran confianza cuando te hace partícipe de ellas. Así que mejor dejarlas entre los dos.

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Alguna característica física: que si pene pequeño o grande, que si un grano en determinada parte, que si unos pies que huelen o unas uñas horrorosas… Chica, si hay algo de él que te desagrada, mejor hablarlo con el implicado directamente que ir con ese cotilleo a algún amigo. Sus defectos, sean físicos o de su forma de ser, son suyos y tú también tienes los tuyos. Y querer al otro es aceptarlo como es, no intentando cambiarlo a tu conveniencia. Si hay algo que realmente no soportas lo mejor es la comunicación, y siempre, con amor y delicadeza.

Sus miedos: el miedo es libre. Puede ser un miedo justificado por alguna experiencia traumática o uno injustificado. Da igual, te ha contado esos miedos, los miedos nos hacen sentirnos frágiles, pequeños… ¿Por qué le vas a empequeñecer tú más contándoselo a tus amigos?

Vuestra vida sexual: no decimos que no se puedan hacer comentarios socarrones de vez en cuando, alguna gracieta, ya se sabe que nos gusta pensar y hablar de sexo, pero de ahí a radiar tu vida sexual, como que no… Porque eso puede ser hiriente para el otro: que si mucho sexo, que si poco sexo, que si las posturas, que si las manías.. No, la alcoba, entre vosotros.

Una pelea: las peleas en una pareja son normales (siempre y cuando haya otras cosas que peleas, claro está) y a lo mejor no es lo más indicado contar la última pelea en caliente, es decir, cuando aún te hierve la sangre y lo ves todo rojo. Porque seguramente podrás decir cosas que no sientes (como os habréis dicho el uno al otro). Así que respira y cuenta hasta cien si hace falta.

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