5 preguntas que debes hacerte antes de salir con un compañero de trabajo

Cuando estás todo el día y todos los días trabajando codo con codo con alguien atractivo, es casi inevitable que empiecen a saltar chispas. No todo el mundo lo hace realidad, pero la idea de tener un lío en la oficina nos ha pasado a todos por la cabeza  en algún momento. Tener un ‘marido’ o una ‘esposa’ de trabajo (una amistad pseudo-romántica dentro del ambiente laboral) es algo realmente habitual, sobre todo cuando pasamos más horas en el trabajo que en casa. Pero actuar en función de esas emociones puede ser demasiado arriesgado, personal y profesionalmente. Esto es lo que debes plantearte antes de hacer cualquier movimiento.

1. ¿Me atrae sólo sexualmente o es una conexión emocional?

Si estáis juntos en las mismas reuniones, trabajando en los mismos proyectos y quejándoos de las mismas injusticias, no es difícil desarrollar un flirteo. Dos personas pueden sentirse atraídas en el lugar de trabajo cuando ven que completan con éxito las tareas, especialmente cuando requieren mucho esfuerzo y habilidad. Es lo que se dice formar un buen equipo. Pero hay una manera de saber la diferencia: cuando sientes una atracción física, piensas en esa persona (mucho) cuando estáis juntos. Sin embargo, si piensas en ese compañero a menudo cuando no estáis juntos, probablemente estés desarrollado una conexión emocional.

2. ¿Sé cómo es esa persona realmente?

A veces en el entorno laboral tendemos a idealizar a nuestro compañero o compañera porque sólo vemos una parte de él o ella: la de la persona carismática y/o exitosa a la que le sientan tan bien los vaqueros. En este sentido es buena idea dar un paso atrás y asegurarse de que esa persona nos gusta más allá de su envoltorio de oro. Lo mejor es que probable ya hayas visto a esa persona en su estado natural y auténtico, pues en una oficina también se puede saber cómo maneja alguien la presión, los plazos y las responsabilidades. Bajo las luces fluorescentes se puede ver a la gente con más claridad que entre los reflejos oscuros de una copa de vino.

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3. ¿Qué clase de política de recursos humanos tiene mi empresa?

Puede que de primeras no te lo hayas plateado o que te dé igual porque pienses que en este mundo el amor lo puede todo y bla, bla, bla. Pero es importante estar al tanto de la política de recursos humanos de la empresa con respecto a las relaciones en el trabajo. Quizás no lo sepas, pero muchas empresas prohíben a sus empleados tener historias románticas con personas de rangos superiores, por ejemplo. Los despachos de abogados también suelen estar en contra de las relaciones entre compañeros de diferentes oficinas. Si no estás seguro, es el momento de leer la letra pequeña de tu convenio antes de ponerte (o poneros) en una situación comprometida.

4. ¿Una relación romántica afectaría a mi trabajo?

Si crees que empezar una relación romántica puede afectar a tus capacidades o las de la otra persona a la hora de llevar a cabo vuestro trabajo, es posible que tengas que pensarlo dos veces antes de dar el primer paso. Más aún el segundo. Nadie quiere comenzar algo bonito con una sensación negativa de culpabilidad o miedo relacionada con un entorno laboral al que hay que sobrevivir cada día.

5. ¿Estamos dispuestos a establecer y obedecer límites?

Si aún así estáis decididos a ir a por todas, aseguraos de decidir antes los límites y las formas. Recuerda que, a pesar de ser una relación personal en ciernes, también seguirá siendo profesional y la primera no debería afectar a la segunda, ya sea por productividad por toma de decisiones importantes. Conviene que establezcáis límites a la hora de discutir asuntos personales cuando estéis en el trabajo, y lo mismo con respecto a los temas de trabajo cuando estéis en casa. Seguir estos tipos de pautas saludables os ayudará a mantener el equilibrio entre la vida laboral y familiar.

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