5 maneras de sentirse conectados después del sexo (incluso si odias abrazar)

Vuestros momentos de intimidad no tienen los días contados sólo porque no te guste hacer la cucharita. Eso de que después de hacer el amor la pareja protagonista se duerma entrelazada y se despierte así a la mañana siguiente es algo que (normalmente) sólo sucede en las películas. No, el cuchereo no es la única opción para mantener la conexión después de haberlo pasado bomba entre las sábanas. Existen otras formas igual de agradables y románticas que, entre otras cosas, te dejarán pegar ojo sin que se duerman las extremidades.

Seamos realistas, después de que una apasionada (y sudorosa) sesión de sexo no siempre apetece pegarse cual pareja de agapornis sobre una rama. Tranquilo, que no seas un gran admirador del ritual de los mimos postcoitales no quita para que estés condenado a vivir relaciones menos íntimas. Hay muchas maneras de mantener los efluvios de felicidad después del sexo sin recurrir a las caricias y los arrumacos. Cuando tienes relaciones sexuales con tu pareja estás creando una burbuja en la que los dos sois los únicos habitantes, y cualquier cosa que mantenga ese vínculo hará que ésta no explote. Probad lo siguiente:

1. PONÉOS CÓMODOS
Solo porque no quieras acurrucarte junto a tu pareja no significa que tengas que salir corriendo de la cama nada más terminar. Quedarse entre las sábanas para ver una película juntos (cada uno en su espacio vital) o incluso acostarse el uno al lado del otro para leer, escribir, mirar el móvil o lo que os apetezca sin necesidad de decir una palabra, puede ser mucho más íntimo que pasar la noche abrazados.

2. DAROS UNA DUCHA
Como apuntábamos más arriba: el sexo puede ser pegajoso, sudoroso y (hablando en plata), un poquito maloliente. Si después de la sesión orgásmica el deseo de lavarte es más grande que el de besuquear a tu chico/a, recuerda que siempre podrás matar dos pájaros de un tiro llevando tu burbuja amorosa contigo a la ducha o a la bañera. La cercanía (y la guerra de espuma, por supuesto) entre vosotros os brindará la oportunidad perfecta para mantener ese mágico clima de intimidad. Incluso puedes seguir divirtiéndote cambiando el patito de goma por un juguete sexual resistente al agua…

Loving couple at home

3. CHARLA ENTRE ALMOHADAS
Si hablar no es un problema entre vosotros, usa la vulnerabilidad posterior al sexo para comentar la jugada y poner sobre la mesa (o sobre la cama) lo que más os ha gustado de la experiencia. Es un buen momento para apuntar nuevas fantasías e la lista de ‘to do’. Acomodad las sábanas y el edredón, ahuecad las almohadas y preparos para una charla distendida. Hablar es la mejor manera de construir un vínculo emocional, y cuanto más personal sea esa conversación, más unidos os sentiréis.

4. KISS ME BABY (ONE MORE TIME)
¿Quedarte en los brazos de la otra persona mientras os miráis fijamente tampoco te gusta? Háztelo mirar (es broma). Eso no significa que no haya un contacto físico para ti en este mundo. Quizás no sepas que besarse, por ejemplo, es una especie de chute de energía para el cerebro. Hay estudias que demuestran que cuando nos besamos no solo aumenta la actividad mental, sino que nuestras ondas cerebrales se sincronizan con las de nuestra pareja. Este nivel de conexión no se consigue ni con un millón de abrazos.

5. A JUGAR
En resumidas cuentas: la intimidad después del sexo no tiene que ver obligatoriamente con las cosas amorosas y románticas. Dejemos eso para las series americanas. Podéis construir un vínculo incluso aún más firme ejercitando otro músculo, el de la risa. El objetivo, como hemos visto, es sumergirse en esa intensa intimidad que se crea tras una relación amorosa satisfactoria, y eso se puede conseguir jugando a algo juntos. No hace falta que le quites el polvo al Carcassonne, coge una baraja de cartas y reta a tu compañero/a a un strip poker. La clave es pasar tiempo de calidad juntos, no importa cómo.

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