5 accidentes del sexo veraniego que aún puedes evitar

Una de las ventajas del sexo en verano es que puede hacerse en lugares más variados. Porque si en invierno lo que apetece es meterse debajo de las mantas, cuando el calor aprieta, no hay mejor idea que salir de debajo de ellas.

Sin embargo, tener sexo en lugares públicos o en lugares, digamos más frescos, pero también más húmedos, puede tener sus inconvenientes.
Así pues, ahí va una lista de accidentes sexuales típicos del verano que aun estás a tiempo de evitar. La clave siempre está en tenerlos en cuenta y reaccionar a tiempo.

1) El resbalón de la ducha:
Si somos aventureros, pero lo justo, una forma de desfogar nuestra pasión, huyendo del calor, es una ducha fresca. Mucho menos peligroso para la garganta que el aire acondicionado, y sin embargo, también un terreno en el que tener cautela. Tal y como relata Gemma Sweinch, sexblogger en Jugando con Eros, “Lo primero es evitar resbalones, y es que ya se sabe con las embestidas, el agua, el suelo resbaladizo, podemos acabar en urgencias con una brecha en la cabeza. Cuidado también con el grifo, un mal gesto puede hacer que nos lo clavemos en alguna parte de nuestro cuerpo”.

Woman with sun shape made of suntan lotion on back

2) La colchoneta traicionera:
En el Kamasutra hay posturas que parecen fáciles, pero que en la vida real no lo son tanto, por un factor importante: aguantar nuestro propio peso en una parte del cuerpo, o sostener el de nuestra pareja. Por eso, la piscina y su gravedad cero parecen la opción ideal para innovar, sobre todo cuando tenemos la colchoneta para ayudar. “Querer practicar el Kamasutra encima de una colchoneta, puede que sea original y nos haga pasar un rato divertido, pero ojo con el equilibrio, nos puede hacer pasar una mala pasada y que acabemos tragando agua”, apunta Sweinch.

3) La crema indebida:
Uno de esos momentos tontos del verano suele ser el de echar la crema a la persona que nos gusta. Tenemos vía libre para acariciarla a placer, al menos en la espalda, pero cuidado, porque con los nervios podemos perder el control del bote de crema y que acabe salpicando a alguien en los ojos. No te dejarán repetir la experiencia.

4) La arena que rasga:
¿Quién no se ha imaginado alguna vez una tórrida, a la par que romántica, escena de sexo en la playa? Es de noche, es una cala tranquila, apenas hay gente, el sonido de las olas disimula vuestros jadeos… En la mente todo parece perfecto, pero en la vida real no hay que olvidarse nunca de un detalle: el preservativo. Como comenta la sexblogger “practicar sexo a la luz de la luna en una noche de verano a la orilla del mar, es muy romántico, pero la arena acabará colándose por cualquier rincón de nuestro cuerpo, y no es nada agradable. Pero tanto la arena,  como la sal del agua del mar nos puede irritar nuestras zonas más delicadas y puede romper nuestro preservativo”.

5) El césped que deja marca:
Otro de los clásicos del verano es el parque, más que nada porque no todo el mundo tiene piscina, ni encuentra calas despejadas por la noche. Pero el parque de toda la vida, con ese banco de madera que tanto ha dado de sí en la adolescencia, o ese cachito de césped tan disimulado entre los matorrales, puede parecer la opción perfecta. Al menos sí para vuestra intimidad, pero no tanto para vuestras rodillas, que se llevarán no solo la marca verde del césped, sino incluso alguna que otra herida de guerra, si no elegís la postura correcta.

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