4 claves para pasar de ligue a una pareja

¿Alguna vez te has preguntado por qué no pasas de la tercera cita? ¿Por qué sale huyendo a los dos meses de haberos conocido? ¿Ninguna de tus relaciones ha durado más de medio año? Es hora de analizar los motivos por los que tu rollo más reciente huye cuando tú buscas un compromiso mayor. Toma nota.

Estar en el mismo punto de la relación
Hay que estar seguras de que estamos en el mismo punto de la relación y de que queremos las mismas cosas. Si te presentas en su casa con una maleta dispuesta a instalarte tras la segunda cita, que no te extrañe si te da un portazo en la cara. El amor puede llegar de improviso, sin duda, pero no siempre es un buen consejero. Antes de lanzarte en lo que para ti es una oda al romanticismo, piensa en si eso será lo que la otra persona está buscando. Quizá tú te enamores más rápido, o quizá lo haga la otra persona, pero respetar los tiempos de cada uno y adaptar los ritmos es esencial para bailar al mismo son.

No tomar decisiones unilateralmente
En la línea de no presentarse en su casa con una maleta, hay otras muchas decisiones que tomamos sin tener en cuenta a la otra persona, lo que puede llevar a que lo que está empezando se extinga sin más remedio. Por ejemplo, te parece muy romántico regalarle un viaje a París con todos los gastos pagados por su cumpleaños y se lo regalas como sorpresa, pero al final la sorpresa te la llevas tú cuando te dice que no va porque ya tenía otra cosa planeada. La relación es una cosa de dos y, si quieres formar una pareja, es una idea que debes grabarte a fuego. Antes de tomar ninguna decisión que afecte directamente a la pareja, bájate del cohete al que te has montado y pregunta por el camino más acertado.

Two woman embracing each other on a beach front

Comunicación
¿Has visto a esas parejas cenando en un restaurante cada uno mirando su móvil y sin dirigirse la palabra? Pues lo hacemos más de lo que pensamos, en nuestro día a día. Conoce a la otra persona, ya no solo en sus gustos o aficiones, sino en cómo es, qué opina sobre las relaciones, qué sentimientos tiene hacia ti, si le gusta ir despacio o es más impulsiva, si le gusta conservar su independencia o le encantaría que vivierais juntas. Estos son los detalles realmente importantes, suponen los cimientos de una buena relación, lo que os hará fuertes ante las tempestades.

Definir la relación
Este es quizá uno de los puntos más difíciles. Tendemos a dar por supuestas muchas cosas esenciales en la relación. Creemos que una relación debe ser monógama, basada en los cuentos que nos han contado desde pequeñas, donde todo lo que sustenta a la pareja es el amor incondicional y no se necesita nada más. Pero si queremos que nuestra relación funcione, debemos partir de los básicos y acordar qué tipo de relación queremos: ¿será una relación monógama, abierta o poliamorosa? ¿Qué cosas necesito para que una relación funcione? ¿Cómo me gusta que me demuestren que me quieren y cómo le gusta a la otra persona? ¿Tenemos ideas parecidas sobre cómo queremos que sea una relación? ¿Podemos compartir planes de futuro o hay algo incompatible? Cuando nos deshagamos de los estereotipos y empecemos de cero, realmente construiremos una relación sana.

Que no te engañen: el amor no es ciego ni la locura le acompaña. Tienes que ver por dónde andas, hablar mucho y que tu cerebro opine tanto o más que tu corazón si quieres que ese ligue se convierta en tu próxima pareja.

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