15 frases que has utilizado para ligar y que son un desastre

En El Sextante somos grandes defensores de la idea de que ligar con alguien es un arte que no responde a fórmulas. Esto no son matemáticas exactas; ni tampoco hay un manual de frases hechas para conquistar a alguien que nos diga “si es viernes por la noche, toca la de ‘te conozco de algo, de MIS SUEÑOS”. Ejem. Nos ha dado vergüenza escribir lo anterior, así que si tenemos que decirlo, no sabemos que podría pasarnos. Junto a este horror semántico, hemos recopilado otras 15 sentencias de muerte si lo que queremos es triunfar.

¿Vienes mucho por aquí? Bueno, en los 90, esto podía tener un pase porque, a lo mejor, se lo preguntabas con la intención de tenerla localizada a la semana siguiente. En el año 2016 es una frase viejuna, que suena a película del destape.

Hola, ¿estás sola? Pues… no. Es casi imposible que te encuentres con alguien en un bar que haya salido sin compañía (a no ser que se trate de Soloman, del que ya hemos hablado en otro artículo). Si te responde afirmativamente, es posible que sea del equipo de seguridad. Y que te eche a patatas. Que es lo que te merece.

Qué guapa eres… Que tire la primera piedra el que nunca haya dicho esto. Miras en tu interior y decides enfrentarte a vuestro primer cara a cara de la manera más sincera posible. Denota falta de creatividad y carácter perezoso. Aunque sea verdad.

Friends at a bar

Con este calor, cómo es posible que un bombón como tú no se haya derretido… Oh-dios-mío. Este y otros piropos similares son tan sonrojantes que, sinceramente, esperamos que no se te haya ocurrido utilizarlos jamás. Solo funcionan en videoclips de Manu Tenorio o Enrique Iglesias.

¿Nos conocemos? Pero, vamos a ver, ¿tienes Alzheimer o es que no te enteras de nada? Si te mola, ¿cómo no va a saber que la conoces? Es una frase que no funciona y que podría responderse con otro topicazo: “Nunca me olvidaría de una cara como la tuya”. Glups.

¿Puedo invitarte a una copa? Una frase que hemos ido utilizando a partir de verla en telefilmes del sábado por la tarde. Los únicos lugares donde funciona son esos bares de copas de Manhattan donde todo el mundo va disfrazado de ejecutivo agresivo. Si la utilizas fuera de ese contexto, deberías de acabar pagando copas hasta al último tiparraco del bar. Como castigo divino.

¿De dónde eres? Aunque la respuesta más inmediata debería ser un “¿y a ti qué te importa?”, hay algo aún más inquietante en esta frase. Algo que nos dice que eres la clase de persona que busca a alguien de su misma ciudad por aquello de la endogamia. O sea, un tipo siniestro.

Hola, ojazos.  ¿Cómo es posible que, estando a varios metros de distancia, hayas sido capaz de analizar sus iris y pupilas? ¿No será que te has fijado en otra parte de su anatomía, pero no tienes los huevos de decir lo que estás pensando?

¿Crees en los flechazos? Como respuesta a una frase tan cursi y tan cutre, proponemos una respuesta a la altura: “No, solo creo en el culto de los Hijos de Satán, ¿te apuntas a un suicidio colectivo?”.

¿Bailas? “Sí”. ¿Conmigo? “Ah, no, mejor sola”. ZASCA.

Hola, me he fijado en que tu también te has fijado en mí… Una frase clásica que, además de ser un trabalenguas, pone el énfasis en el yo, en el “tío irresistible”, en el Adonis que ha atraído su mirada porque, qué demonios, pasa siempre. Te da imagen de creído. Y, además, puede ser que todo haya sido producto de tu imaginación.

¿Tienes novio? Aunque pueda ser un método interesante para descartar objetivos imposibles, es demasiado directo y hay otro problema: si lo tiene y está cerca, estás en problemas…

¿Te vienes conmigo a un sitio más tranquilo? Otro clásico que siempre funciona en las películas. Y lo hace por varias razones: porque hay un jardín estupendo, una cafetería chulísima al lado o cualquier otro sitio idílico al que apetece retirarse. Pero, sé realista, fuera de la discoteca hay peña vomitando, coches con reggaeton a todo volumen o grupos peleándose a bolsazo limpio por coger taxis. La tranquilidad está DENTRO, créenos.

¿Nadie te ha dicho nunca que…? Este inicio de frase puede acabar de cualquier manera desde “… te pareces a Natalie Portman” a “estás tremendísima”. Si estás siendo sincero, descuida, alguien se te habrá adelantado. Si mientes, ELLA LO SABE. Y estás quedando fatal.

Estudias o trabajas. ¿En serio?

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