10 tipos de tío de los que tienes que huir en Tinder

Tinder es tu placer culpable y lo sabemos. A veces te preguntas si lo tuyo es ser idiota, masoquista o temeraria. Quizá es solo que eres una persona con mucha esperanza dispuesta en los hombres. No te juzgamos. La esperanza mueve el mundo, ¿o eso era el amor? Bueno, da igual. Aquí veníamos a hablar de estos diez tipos de tío de los que debes huir si acaso deseas una cita decente y consecuente:

El zumbado cachondo. Habiendo intercambiado apenas un par de mensajes, no dudará en invitarte a su piso a las cuatro de la madrugada. Antes ya se habrá asegurado de pedirte más fotos, de asegurarte que el chat va fatal y de que tu perfil es sumamente interesante y está deseando conocerte en persona. Palabrería barata: solo está desesperado por echar un polvo. Si no quieres recibir una inesperada foto-polla, hazme caso: no le des tu número de teléfono.

El artista. También conocido popularmente como el bohemio. Vive atormentado porque aún no ha superado la ruptura con su ex novia. Usa Tinder para reafirmar su autoestima: quiere asegurarse de que todavía es un tío rentable en el mercado. Parece interesante porque, según su perfil, le gusta la filosofía existencialista, la polaroid y las películas de Lars Von Trier. Es difícil escapar de su magnetismo: te adulará, te dirá que es la primera vez que encuentra un perfil tan interesante como el tuyo, te dará conversación (joder, joder, joder: ¡ya era hora!) y finalmente te invitará a una exposición de arte barroco porque está deseando comerte el chichi.

El marido de la vecina del quinto. Es un papi chulo: ejerce de padrazo en el parque, hace running de lunes a viernes a primera hora de la mañana y te ha dado un Súper Like a las 00:05. Tú has aceptado porque a priori no lo habías reconocido. Saludas, habláis… Cuando son las 2:35 te das cuenta de que este señor solo quiere hacerse una paja con una foto de tus pies.

El que busca tronista. Sí, la televisión ha hecho mucho daño. No obstante, en comparación con otros especímenes, estás de suerte porque al menos, este sabe hablar. Es cierto que su repertorio es muy escueto: le gusta el gym y le gusta mucho el gym. Pronto descubrirás que hay demasiado músculo para tan poco cerebro.

Man trying to force sex and his girlfriend denying

El de Podemos. Más allá de posibles incompetencias ideológicas, es un perfil bastante amable. Sin embargo, es difícil que puedas tener una cita con él porque su tiempo lo copan las manifestaciones, las asambleas y los debates políticos que atentamente sigue con una cerveza ecológica delante de su televisor.

El metralleta. Hola, ¿follamos? Rápido y sin rodeos. Parece que hasta tienes que dar las gracias porque se han tomado la molestia de saludarte primero. No sé si esto de ir a saco les ha funcionado alguna vez con una moderna damisela. Quizá prueban y prueban confiando en que su estrategia de disco rayado dará alguna vez sus frutos. ¡Pobres ingenuos! A veces ponen empeño en resultar más sutiles: ¿vives sola? ¿Qué estás buscando? Sea como sea, el objetivo sigue siendo el mismo: quieren abrirte de piernas y que funciones como una muñeca hinchable. Los tíos tipo metralleta son expertos en deshumanizar el placer y el sexo. Viven convencidos de que su particular movimiento de mete-saca te convertirá repentinamente en multiorgásmica. ¿Quieres un consejo? Es más barato y excitante invertir en un vibrador.

El Christian Grey. Es un clásico. Como ocurre en la saga, el tipo es un poco fantasma. Así que, para que no te andes con sorpresas ya te lo digo yo: este no tiene pasta ni avión privado ni semejante cuerpo escultural.

El pasivo-agresivo. La conversación empieza bien: habláis de animales y de lo mucho que os gustan los gatitos, él hace escalada y tú pilates, a ambos os gusta el sushi y Friends. Cuando menos te lo esperas te suelta una reyerta de apelativos cariñosos: princesa, amor, cariño, bebé… Cada vez se vuelve más insistente. Le pides que baje el ritmo. No te hace ni puto caso. Te insiste y te agobia. Dejas de contestarle, pero él no capta el mensaje y en menos de cinco segundos te escribe: ¿pasas de mí? ¿me ignoras? ¿quién te crees que eres, pedazo zorra? ¿Vas de lista? Ni siquiera eres guapa… no tienes ni tetas… Hija de puta. Que te follen, guarra.

El príncipe encantador. Es un cielo. Hace que te preguntes, ¿de verdad este tío está en Tinder? Parece que no encaja aquí: es sexy, parece que triunfa profesionalmente y su personalidad es arrolladora. Tenéis química. Le das tu número de teléfono. Todo fluye. Hay cita, vino y beso. Crees que has encontrado al amor de tu vida y sientes que estás en una nube. Te da los buenos días y las buenas noches. Cuando crees que estás ante el hombre perfecto, él confiesa: tiene novia, hipoteca, un bebé de doce meses y otro que viene en camino.

El que ya no es tu novio. Sí, porque lo pillaste haciendo match a otras tías y lo vuestro se acabó.

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