10 secretos sobre la masturbación femenina que ellos nunca te dirán

La masturbación femenina, esa gran desconocida. Y es que aunque sea algo que de primeras todos los tíos saben hacer (mejor o peor, pero saben), lo cierto es que suelen surgir muchas dudas antes, durante o después del acto en sí. ¿Qué? ¿No lo sabías? Pues toma nota porque esto es lo que tu chico nunca se ha atrevido a contarte sobre el tema.

1. Ha estado haciéndolo desde el instituto y todavía parece estar en prácticas. Tocar a una mujer ahí abajo es como arrancar un automóvil sin tener la llave. Lo han visto hacer cientos de veces en las películas, incluso se han aprendido la teoría, pero llevarlo a la práctica es otra cosa. Si no dan con los cables adecuados incluso podrían provocar un incendio. Mucha presión.

2. Sabe que va por buen camino cuando llega el síndrome del túnel carpiano. Sentir entumecimiento, hormigueo, debilidad o daño muscular en la mano y los dedos es siempre una buena señal. Estamos exagerando pero a algunos parece pasarles algo semejante pasado un tiempo digamos razonable. Se les queda el nervio enganchado en un movimiento rápido y rítmico. Y lo que nos gusta.

3. Está haciendo prácticamente lo que su última novia le dijo que estaba bien. Y a menos que te quejes lo va a seguir haciendo, así que siéntete libre de dirigirle un poco. Cada clítoris es un mundo.

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4. Sabe que debe ir suave y lento a ratos… pero es mucho más sexy escucharte cómo se lo pides.

5. Descubrir cuántos dedos quieres es difícil. ¿Dos son suficientes? ¡¿Demasiado?! Ya la ha fastidiado.

6. No siempre está seguro de qué hacer con sus manos después. ¿Estamos cómodos con todos los fluidos al aire? ¿Debería limpiarme en las sábanas? ¿O mejor ir inmediatamente al baño para lavarme las manos? ¿Es un gesto de higiene o le puede parecer grosero? Todos somos diferentes y no existe un protocolo de actuación mejor o peor para estos casos. Es cuestión de instinto. Así que no seas tan tiquismiquis.

7. El pulgar es la clave. Los chicos lo saben. En cuestión de masturbación femenina tienen una máxima grabada a fuego: “Estimula el clítoris con el pulgar”. Bravo, chicos.

8. A veces es sencillamente imposible. Quieres que tenga una mano dentro de ti y la otra agarrándote el trasero mientras os acostáis, y también quieres que te chupe la oreja, te estimule el pezón y… Mira chica, si quieres un robot multifunción vete al Carrefour.

9. Cuando todo lo demás falla, hay que actuar rápido. Es el equivalente a pasar toda la noche despierto estudiando y darse cuenta de que todavía tiene nueve temas por delante cuando sólo quedan dos horas para el examen. En ese momento dejará toda precaución y formalidad a un lado y simplemente esperará que funcione. El último recurso son sus dedos y no hay tiempo que perder. ¿Es la mejor estrategia? Probablemente no. ¿Le ha salido bien alguna vez como para seguir haciéndolo? Señoras, hagan sus apuestas.

10. No lo hace para recibir lo mismo a cambio. No estás en la obligación de masturbarle después de que él termine su ‘oralidad’ contigo. Tampoco estará esperando una felación como premio. Si tiene otras opciones sexuales sobre la mesa, tomará la que estás imaginando.

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