10 pensamientos íntimos que todas tenemos durante una felación

Es hora de recuperar el arte de la felación, señoras. Y para ello, primero hay que sincerarse con una misma. O ya que estamos por aquí, por qué no hacerlo con todas. Olvida el absurdo estereotipo de que hacérselo a un hombre es una especie de subordinación antifeminista, pues elegir cómo demostrarle a tu compañero tu deseo sexual es el arma más poderosa que existe.

Aún así, aunque te encante hacerlo y disfrutes como la que más entre las piernas de tu chico, seguro que en algún momento (sobre todo si la historia se prolonga) no has podido evitar que tu mente divague hacia estos pensamientos. No te preocupes, nos ha pasado a todas. Y ellos lo saben.

1. ¿Está mal que lo haga sólo porque así llegará antes al orgasmo y estoy cansada?

Qué, nunca habías puesto voz a este pensamiento, ¿verdad? Pues ya iba siendo hora. Todas hemos estado en esta situación y no, no hay nada de malo en darle valor al placer y a la eficiencia de tu pareja. Al fin y al cabo él está disfrutando, ¿no?

2. Madre mía, qué pene más feo

Ni todos los bebés son lindos ni todos los penes apetecibles. Es más, la mayoría no lo son. Objetivamente hablando, son un apéndice con muy poco atractivo, y más cuando te están mirando fijamente a los ojos. Hazte a la idea (y cierra los ojos si es necesario).

3. Let’s rock! Prepárate para entrar en la boca de la diosa

El final feliz puede que sea esta vez para él, pero tú escribes esta canción, pequeña. Canta, baila, disfruta. Haz que esta letra sea legendaria.

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4. No me toques el pelo, please

Seamos realistas, una buena técnica requiere concentración y un tirón de cabello puede desviar totalmente tu ritmo. Para-de-tocarme-el-pelo. Ya.

5. Me merezco un himno. ¿Ponemos algo de Beyoncé?

No hay nada como el ‘Queen Bey’ de la ex Destiny’s Child para recordarte quién manda aquí. Quién lo está haciendo realmente bien y quién va a darle a su chico lo que quiere. ¡Sube el volumen!

6. Sí, ya sé que te gusta que juegue con ellos

¿Prefieres que acaricie tus testículos, que los oprima, que los lama… quizás que los muerda?  Sólo pide por esa boquita, cariño. Yo me encargo.

7. Eso es, dámelo todo

¿Sabes ese punto en el que estás en tu ritmo y él está gozando al máximo? Deléitate en tu gloria, querida.

8. Mi mandíbula está empezando a quejarse, ¿terminamos ya?

No importa cuánto disfrutes con la felación, si la cosa se alarga llegará un momento en que tu tiempo y esfuerzo pierdan valor. Es momento de poner en práctica el plan B (tú sabes cuál es) y hacer que llegue al clímax más rápido. Tu integridad y tu orgullo siempre es lo primero.

9. Preparados, listos… ¡ya llegamos!

No importa cuántas veces lo hayas hecho antes. Siempre, en toda felación, aparece ese indicio de aprensión (léase aburrimiento, léase arcada) que hace que durante unos segundos te olvides hasta de cómo usar la boca. Pues bien, céntrate si no quieres mancharte, porque aquí está a punto de derramarse algo.

10. Mi turno

Misión cumplida cielo. Ahora inclínate ante mi destreza sexual y ve recuperándote porque te toca. Me lo he ganado.

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