10 mentiras que te han contado sobre tu vagina

Desde los pasillos del colegio hasta lo que cuentan las abuelas y lo que algunos hombres aseguran sobre algo que ni siquiera tienen, hay muchos falsos mitos sobre la vagina flotando en el aire. Pues bien, ha llegado el momento de desmontar estas ridículas teorías. Seleccionamos una pequeña muestra de cosas que seguro has escuchado acerca de tener vagina y que, por si aún no lo sabes, son falsas.

1. Te hace débil. ¿Recuerdas el orgullo que sentiste cuando los niños malos del cole te dejaron por fin jugar con ellos en el recreo y descubrieron que eras más ágil y rápida que ellos? Tener vagina no te debilita, no eres menos fuerte por ello. Y de ninguna manera es malo o insultante no tener pene.

2. Sólo sirve para tener bebés. Todas hemos pensado alguna vez en cómo puede un bebé de tres kilos salir por un sitio tan pequeño. A veces incluso nos hacemos esta pregunta mucho antes de tener relaciones sexuales. Pero ahí está la clave. No todas las que pueden quieren dar a luz, y no todos los que quieren tener un hijo nacen con vagina. No hay más mito que este.

3. Huele mal. ¡No es verdad! Y ya deberías saberlo. Todas las vaginas tienen un olor propio, y cualquiera que te diga que el tuyo es asqueroso ya puede ir largándose. No obstante, si notas un cambio drástico en tu olor vaginal, un olor malo como a pescado o a lejía, consulta a tu médico. Ciertos olores pueden ser síntomas de infecciones como la vaginosis bacteriana.

4. Sangra mucho cuando lo haces por primera vez. Algunas mujeres sangran la primera vez que tienen relaciones sexuales, y otras no. La hemorragia asociada a la primera penetración está causada por el estiramiento del himen (no, no se rompe, se estira), pero muchas veces éste ya se ha estirado previamente durante otras actividades de la infancia, como montar en bicicleta o hacer gimnasia. El sangrado no es siempre indicativo de que se han tenido relaciones sexuales. Así que si tú no sangras, no te asustes.

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5. Y además, duele un montón. Esto tampoco es verdad. Si el himen se estira durante la primera relación sexual, puede causar un poco de dolor. Pero desde luego no es el dolor horrible ni insoportable con el que te aterrorizaban las chicas mayores del instituto. La culpable del dolor de la primera vez es en realidad la sequedad vaginal, algo que en realidad puede pasarle a cualquier en cualquier momento. El lubricante siempre es un buen aliado.

6. Tiene que estar arregladita en todo momento. No, no y no. Tu vagina, tu elección. Si te gusta ir al natural, pues al natural. Si prefieres lucir un pubis de diseño, adelante también. Pero si optas por recortarte el vello o por cualquier tipo de depilación, elige siempre los productos adecuados. Las lociones y los jabones perfumados pueden irritar la vulva y por ende la vagina.

7. Nunca necesita ayuda para humedecerse. ¡Incorrecto! Antes hemos señalado que el lubricante es nuestro fiel amigo. Y lo es por algo. Usar lubricante no significa que te falte ‘sexualidad’, sino que eres humana y además muy lista por beneficiarte de un poco de asistencia en la fricción.

8. Te vuelve loca. Hace mucho tiempo, los doctores diagnosticaban “histeria” a las mujeres que, a su parecer, tenían algún tipo de problema mental. En aquella época, la única cura para la histeria era provocarles el orgasmo. Como lo lees. El orgasmo era poco más que un tratamiento médico del que apenas se tenía constancia más allá de la sala del doctor. Afortunadamente los médicos ya no diagnostican a nadie de histeria, pero la idea de que la locura está unida a tener vagina sigue presente desde entonces. No permitas que te llamen loca por ser mujer.

9. Es la clave de todos tus orgasmos. Madre mía, ¿aún lo crees? Hay mujeres que sólo llegan al clímax de forma vaginal, y eso es genial, pero no es la única manera ni la mejor. El clítoris, ese botón que emerge de la vulva y se extiende profundamente hacia dentro del cuerpo, es muy similar al pene masculino. Con una salvedad: el clítoris tiene más terminaciones nerviosas. Es extremadamente sensible y es el artífice de que la mayoría de las mujeres lleguen al orgasmo. Bien por nosotras.

10. Debería ser así o asá. Pues no. Es más probable que encuentres dos copos de nieve iguales que dos vaginas o vulvas que tengan el mismo aspecto. El tono de la piel, la forma y el tamaño de los labios, los hábitos de aseo y otros pequeños detalles hacen que existan innumerables variaciones en el aspecto vaginal. Lo único a lo que debes prestar atención es a cualquier bulto o enrojecimiento que aparezca en esta zona. Si no hay nada de esto, la apariencia de tu vagina será siempre saludable y excelente.

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