10 cosas que te gustaría saber antes de hacer una felación

Partimos de la base de que ya te has dado cuenta de que los penes pueden ser de diferente forma y tamaño. Bien, ya es un paso. Entonces entenderás que mirar hacia abajo a un miembro duro (sobre todo si es grande), sabiendo que en los próximos segundos estará en tu boca, puede llegar a ser intimidante. Y no sólo la primera vez. Esto es algo que va a pasarte muchas más veces (¿siempre?), pero no te preocupes, como todo en esta vida, la experiencia mejora con el tiempo. Para ayudarte con los prejuicios, esto es todo lo que debe saber sobre el arte de la felación:

1. Un pene no tiene ojos. ¿Te lo imaginas? Qué horror. Pues no, no tiene ojos y no puede diferenciar entre la parte interna de la garganta y el paladar. Básicamente, todas las superficies viscosas del interior de la boca te sirven para darle placer (excepto los dientes, obviamente), así que olvídate del mito de “garganta profunda” y si tiendes a atragantarte prueba a golpear la punta de su pene en el cielo de tu boca. Él sentirá lo mismo y tú no creerás que te ahogas.

2. Un pene no se moja solo. Vale sí, hay algunos que de primeras sueltan líquido preseminal, pero no es suficiente. Una buena felación requiere mucho más ‘resbale’. Lo mejor es conseguir un lubricante con un sabor que te guste, pero también puedes beber agua y prepararte para emplear toda la saliva que puedas reunir. No es asqueroso, de verdad (a no ser que tu chico lo sea).

3. Su pene erecto no es el Dios del Sol Naciente. No tienes que inclinarte ante él como has visto en tantas películas. Lo de la mujer arrodillada moviendo la cabeza hacia adelante y hacia atrás mientras el hombre permanece levantado como un dios griego escultural es un mito (un micromachismo, dirían algunas). No te gastes dinero en rodilleras, hazlo tumbada sobre la cama. Es mucho más cómodo.

4. Si le muerdes accidentalmente no vas a dejarle estéril. Vale, es una broma, pero hay una cantidad desmesurada de cuentos de terror sobre mujeres que usaron sus dientes durante una felación y literalmente despellejaron el pene de sus parejas y otras historias para no dormir. Despreocúpate. Los dientes no deberían ser tu gran preocupación. Simplemente desaparecen cuando empiezas a hacerlo.

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5. Algunos penes no huelen bien y sólo hay una razón: algunos hombres son desagradables. Por si no lo sabías, este es uno de los mayores factores de ruptura en una pareja. Y es que sólo de pensarlo… no puedes, ¿verdad? Pues eso. Nadie espera que aquello vaya a oler a tarta de fresa o al último perfume de Armani (cómo molaría), pero algunos chicos son menos limpios que otros y esto se nota cuando bajas ahí abajo. Sobre todo en verano, con el sudor. El área de la entrepierna no está libre de glándulas sudoríparas. Tenlo en cuenta y sugiérele a tu pareja una ducha sexy juntos antes de ponerse a ‘trabajar’.

6. Los penes que parecen pequeños pueden sorprenderte dentro de tu boca. Sí señora. Eso que parecía una culebrilla de río cuando le bajaste los pantalones ahora está dentro de tu boca y parece uno de esos juguetes que crecen cuando les pones agua. ¿Qué está pasando? Quién sabe. Tú disfruta.

7. Puedes usar la lengua para hacerle creer que está dentro de tu boca. ¡Magia potagia! Este es el truco final para que piense que le están haciendo la mejor mamada de su vida. Y ni siquiera tendrás que esconder la lengua mientras lo haces, tan sólo colocar su pene debajo de la misma o usarla a modo de almohadilla para bloquear la garganta y que él sienta un tope jugoso y calentito.

8. Una felación no es un botón mágico para conseguir orgasmos. Aunque los hombres las aman, no es algo que empiece y acabe en cuestión de segundos (por lo general). Una felación puede suponer un duro y a veces largo trabajo. Sin embargo, puedes dejarlo cuando quieras y retomarlo más tarde sin sentir que estás abandonando la carrera antes de tiempo.

9. El 69 es está sobrevalorado. OK, quizás te guste, pero objetivamente es una postura terriblemente absurda e incómoda. El objetivo del sexo oral es que puedas disfrutar de no hacer nada mientras otra persona te brinda un placer extremo. El 69 es como si mientras recibes un masaje tuvieras que hacer la declaración de la Renta al mismo tiempo. Una pesadilla.

10. No tienes que hacerlo sólo para recibirlo, no eres una p*** si lo disfrutas y no eres una mojigata si lo odias. Tres lecciones que debes marcarte a fuego en la piel. Porque aquí hemos venido a disfrutar, y en eso sexo sólo se consigue haciendo únicamente lo que quieres hacer, con quien quieres, cuando quieres y como quieres. Si un tipo se niega a hacértelo porque no quieres chupársela (porque es asquerosa o por cualquier otra razón), que le den. Nadie que merezca la pena cortará contigo si no quieres hacer felaciones. Te gusta lo que te gusta y odias lo que odias, y todo está bien.

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