10 consejos sobre sexo anal para principiantes

No estás listo para el sexo anal. Ok, nosotros tampoco. Y por eso te proponemos que leas este decálogo de ejercicios de calentamiento. Porque por muy soez que parezca, la primavera vez que tienes una presencia extraña en el culo, lo que sientes es una presencia extraña en el culo. ¿O qué pensabas? En realidad, esto será así las primeras no sé, ¿diez veces?, pero si todo marcha como debería, pasada esa no tan desagradable frontera, pasarás de sentir una bonita presión a tener un orgasmo de unicornio (son brutales, te lo aseguramos).

No vamos a decirte nada que no sepas, en esto del sexo anal todo es relativo y depende de la habilidad de cada persona. Tanto de la activa como de la pasiva. Muchas mujeres deciden no volver a intentarlo después de una mala experiencia porque su pareja forzó más de la cuenta sin que estuviera preparada, y claro, eso duele. Pues bien, si quieres experimentar el clímax anal y darle a tu chico el capricho de entrar por detrás, toma nota de los preliminares que debes seguir para llegar al campamento base habiendo subido primero todos los peldaños: el lubricante, los dedos y la lengua.

1. No debe doler. Aquí es donde entra en juego el lubricante. Créenos, esta vez necesitarás tenerlo cerca. No escatimes en cantidad y utiliza toda la lubricación a base de agua que creas conveniente. Después, relaja tus músculos y respira.

2. Empieza por lo pequeño. La clave del sexo anal es mantener la portería siempre vigilada. Entendiendo vigilar por estimular. Para preparar el terreno de juego, comienza con los dedos, la lengua o un juguete sexual muy pequeño diseñado para esta zona. Existen interesantes butt kits con diferentes tamaños para ir entrenando.

female athlete rear view, trained buttocks

3. Sólo la puntita. Recuerda que todo lo debe entrar al principio es la punta. Las terminaciones nerviosas que estás tratando de estimular están en el ano. Más allá puede ser doloroso si no se está preparado. Imagina una canasta de baloncesto. La pelota debe permanecer rodando alrededor del aro antes de encestar.

4. Des-pa-cito. Intenta que no haya movimientos rápidos y repentinos, porque si no querrás olvidarte de esta práctica. El sexo rápido y vigoroso sólo ocurre en las pelis porno. Para los principiantes, la zona debe ser estimulada previamente.

5. Varía la posición. Hay vida más allá de la postura del perrito. Conseguir el contacto visual cuando trabajamos por detrás es complicado, pero hay una variedad que puedes probar, y es tumbarte boca arriba con las caderas levantadas o quedarte a horcajadas, pero sentada del revés. Muévete hasta encontrar la postura que te haga sentir más a gusto.

6. La comunicación es clave. La única manera de saber qué funciona y qué no es ser totalmente honesto con tu pareja sobre lo que estáis haciendo. Aquí la sintonía entre los dos es fundamental. Las preferencias deben quedar claras para que no haya malentendidos ni dolores innecesarios.

7. El sexo anal no es sucio. A estas alturas ya deberías saberlo, pero nunca está de más recordarlo. Que no te dé asquito. El ano y la parte inferior del recto no tienen apenas material fecal, lo que significa que no es tan asqueroso como piensas.

8. Así limpiaba, así, así. Dicho esto, siempre puedes (y debes) limpiar totalmente la zona antes de darle caña. La clave para el juego anal es la comodidad, así que haz lo que sea necesario para que tu pareja y tú estéis completamente a gusto. No es necesario recurrir a una ducha anal, puedes usar algo tan simple como beber agua caliente para una limpieza rápida de los intestinos.

9. Estimula otras zonas a la vez. El sexo anal siempre será mejor cuando hay otra estimulación adicional. Vaginal, clitoridiana, en los pezones… lo que más te guste. No te preocupes, la mayoría de las mujeres no pueden llegar al orgasmo únicamente con la penetración anal. Piensa en esta como un plus, el acento para que la palabra final sea más sonora. ¿Capisci?

10. Cambia de dedo. Asegúrese de que su pareja no introduzca el mismo dedo/juguete más tarde en la vagina. Al menos no antes de limpiarlo. Las toallitas húmedas deben ser un must en tu mesita de noche.

Y ya está. No obstante, si lo intentas unas cuantas veces y lo sigues odiando, déjalo. No merece la pena por mucho que insista tu pareja. Durante las cinco primeras veces tú ya sabes si el sexo anal es lo tuyo o no.

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