10 confesiones sobre la ducha que ya deberías saber

La ducha, el lugar más húmedo y erótico de la casa para una sesión de sexo de cine. Tal cual, porque lo cierto es que esto sólo suele funcionar en las películas. Seamos realistas, hacerlo de pie y bajo el agua puede ser un auténtico infierno si no tenemos un cuarto de baño gigantesco ni una flexibilidad yoguiniana. Y ya que estamos de confesiones, echa un ojo a estas y quédate tranquila: a él la ducha tampoco le parece tan maravillosa.

1. En realidad, lo normal es que él no esté tan preocupado por llegar al orgasmo como por evitar partirse el cuello en un resbalón. Y esto quita morbo al asunto. Las cosas como son. Pon una alfombra de baño bajo vuestro pies y volved a intentar esa postura que habéis visto en la tele. Es la única manera de llegar al clímax sin morir en el intento.

2. No, él tampoco puede ver nada. Hay agua y vapor por todas partes. Entrándoos en los ojos, bajando por vuestra cara. Posiblemente tu cabello esté ametrallando gotitas directamente a su córnea. Acéptalo: hacerlo en la ducha es como meterse en un túnel de autolavado, aterrador pero excitante.

3. Si tienes el pelo largo, ten en cuenta que se va a quedar pegado a su piel como un tatuaje. A su piel, a su ducha, a los azulejos del baño, a las tuberías… Tu chico va a estar sacando hebras de cabello de su cuarto de baño durante días. Ascazo, lo sabemos. Pero será un souvenir de lo bien que lo pasasteis.

4. Hacerlo en la ducha también tiene sus cosas buenas, claro que sí. Te puedes poner gel en el pubis nada más terminar, lo cual es una gran ventaja. Déjate crecer el vello de ahí abajo y verás por qué.

Couple standing in shower together.

5. Ya lo apuntábamos. El sexo en la ducha funciona mejor en los casoplones de las películas. Allí las duchas son a veces más grandes que las propias habitaciones, el agua cae directamente desde arriba tipo cascada, el suelo es de piedra y hay espacio por todas partes para hacer la versión acuática del Kamasutra. No hay una cortina en la que quedarse enredado mientras tratas de huir de un espacio húmedo y confinado. No. Eso sólo pasa en Psicosis.

6. Vamos a lo que nos incumbe. La penetración bajo el agua es diferente. Ni mejor ni peor (bueno, quizás un poco peor). Se siente mucho más suave que el sexo normal, como si estuviésemos lubricados por mil. Y luego está la cosa de que el agua caliente reseca…

7. Sólo hay tres posiciones sexuales posibles. A menos que decidas poner las toallas en el suelo del baño y tumbarte sobre ellas. Seguramente disfrutarás más, pero eso no vale. No hagas trampas.

8. Será el rato más largo que hayas en la ducha. Saldrás con los deditos arrugados, la piel rojita, la tensión por los suelos si el agua estaba muy caliente… Todo bien.
9. Él está helado, aunque no lo parezca. Es muy probable que el agua caliente te haya estado dando a ti todo el tiempo mientras tu chico se quedaba ‘atascado’ en la retaguardia.

10. La pared en la que ahora apoyas la cara, el culete y el 80% de tu cuerpo quizás no se haya limpiado a conciencia en meses. Y hasta ese momento no lo habías visto. Tal vez en lugar de abrazaros después del coito convendría pasar un trapito con un poco de lejía por esa ligera capa de mugre. Para la próxima vez.

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